martes, 20 de marzo de 2012

The Sixth Sense

No se trata de su primera obra, pero sí de la primera que conquistaba con creces la gran pantalla. Shyamalan después de un comienzo poco prometedor según la crítica de la época, nos presentaba en 1999 ésta gran película. OJO SPOILERS!!

Se dice que The Sixth Sense es su buque insignia. Y si bien sirvió para encumbrar a Shyamalan, los fans también la utilizan como patrón para valorar todas sus posteriores producciones, con lo que el listón quedó bastante alto. No entraré en detalles sobre el argumento de la película puesto que creo que ya es harto conocido, así que vamos al grano.

Las actuaciones son buenas, pero sin llegar a la perfección. Bruce Willis (Malcon Crowe) está muy correcto aunque un poco fuera de su “vestimenta habitual”. Sus típicas miradas y primeros planos te recuerdan a esos segundos previos a que por su boca salga alguna frase poco decente y cargada de sarcasmo.

Haley Joel Osment (Cole Sear) es un gran actor para ser un niño de 11 años y curiosamente tiene un historial bastante mejor que muchos actores galardonados en los Oscars. Su interpretación es buena, y es admirable que consiga mantener esa mirada de angustia durante prácticamente toda la película.

Como pasa en sus posteriores películas, la música de Newton Howard es excepcional y acompaña perfectamente a cada una de las escenas de la cinta. Sin duda, éste compositor podría compartir mesa con Williams, Zimmer, Shore o Horner.

Supongo que lo más destacable de ésta cinta es el final. Se dice que en su momento fue totalmente inesperado y que la gente alucinó. No quiero ir de listo. Yo me di cuenta de que Willis estaba muerto antes del final, pero seguro que se debe a que ya había visto más películas de Shyamalan y sabía que algún giro tenía que haber. Es su estilo. Sin embargo, en aquella época fue totalmente novedoso y dejó a todo público con la boca abierta.

Como puntos débiles me gustaría comentar un par de cosilas que no acaban de encajar bien. Vamos a ver, se supone que Willis esta muerto ¿no? Y en todo el tiempo ¿ no ha tenido que interactuar con nadie? ¿no ha comido en ningún sitio?, ¿no ha tomado un café?, ¿no se da cuenta que nadie le ve ni le responde?. Si está muerto ¿cómo ha llegado a sus manos el caso médico del niño protagonista?, ¿no tiene obligación de hablar con su madre antes?. Suspenso en este punto, aunque lo lo solucionan con un “algunos muertos no saben que están muertos”. Vale estupendo.

Como puntos fuertes me gusta mucho la relación entre el niño y su terapeuta. Esta cargada de buenas vibraciones y acaba convirtiéndose en una relación de amigos en la que tanto paciente como médico sienten la necesidad de verse.

En términos generales, tenemos ante nosotros una gran película, que fue novedosa en su momento y que ahora, 13 años después, sigue manteniendo toda su dignidad intacta. Recomiendo su visionado a todos aquellos que no lo hayan hecho ya. No se arrepentirán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario