miércoles, 14 de marzo de 2012

Kill Bill


Hace apenas unos pocos días tuve la ocasión de ver las dos entregas de Tarantino que tanto habían flipado a la gente. Me dije, “míralas tú también” porque algo tendrán si gustan tanto a la gente. De hecho, la situación ha llegó a tal extremo que si no te gustan sus películas eres un auténtico paria.

He de admitir que si bien en términos generales, la historia de Kill Bill me acabó gustando, también es cierto que cinematográficamente deja bastante que desear. OJO SPOILERS!!!

Empecemos por la primera escena que está llena de absurdeces como pianos. Nuestra prota (Uma Thurman) pelea con su primera víctima en su propia casa. Destrozan todo, se rompen la cara, pero paran amistosamente para tomar un café cuando llega la hija de la segunda.

Ahí me pregunté si Tarantino me estaba vacilando. Pero estuve seguro de ello, cuando vi lo que pasó a continuación. ¿Una pistola dentro de la caja de cereales de la niña? ¿Una asesina profesional falla su puntería a un metro?, ¿tanta tonteria del honor y raciocinio para acabar matando a la víctima delante de la niña? ¡¡¡Venga por favor!!!

Corolario, algo importante es que si quieres matar a alguien con un cuchillo, no le ataques al cuello, quédate mirándole con cara de odio a ver si se muere de miedo.

El resto de la cinta es un refrito de sangre a chorro, dibujos animados, escenas en blanco y negro y un desfile de modelos y personajes extraños que uno no atina a entender de dónde salen.

A mí me da la sensación que con ésta película, y también con la siguiente, lo que nos está presentando Tarantino es su afición a las películas de japos/chinos y katanas y también a las entregas de Sergio Leone. Por cierto, para quien aún no lo sepa, muchos de los temas de la banda sonora son de Ennio Morricone, y me da igual las variaciones que le hayan metido.

Como decía antes, un refrito de la estética y las armas de una peli japonesa de los 70, primeros planos de ojos cambiando rápidamente de una persona a otra en un duelo al más puro estilo espagueti western, personajes que en muchos casos no tienen ni nombre y sangre a cascoporro. El dialogo no abunda y el que hay mejor no destacarlo. En algunos casos, los personajes me recordaban a Clint Eastwood y Lee Van Cleef en Por un puñado de dólares.

¿Qué decir de los personajes?. Uma Thurman no destaca y prácticamente es mejor escuchar a David Carradine aunque en ningún momento se le ve. El resto del reparto mejor ni mencionar. Aunque tal vez, un aplauso para las 10 docenas de chinos con katanas que van muriendo por el camino.

Yo no digo que sea una película insufrible, de hecho puede llegar a entretener, pero lo que no logro explicarme es el éxito tan increíble que tuvo este filme. ¿Peliculón? En términos generales está bien, pero ¿para tanto es? Lo único que puede explicar el fenómeno, es una fidelidad absoluta hacia su director o bien lo mismo que ha pasado en otras ocasiones, hay que decir que esta peli mola en tu círculo de amigos.

Me hizo gracia leer una crítica en la que se catalogaba a Kill Bill como “cine de autor”. Vamos que si esto es cine de autor, ¿entonces Bergman y Von Trier que son, “cine de intelectuales con gafas”?.

Voy a dar el beneficio de la duda, y a plantear la posibilidad de que esta película sea una obra maestra que yo no soy capaz de apreciar. Tal vez necesite ver una docena de películas de Bruce Lee para poder apreciar el “arte” contenido en ésta producción. La parte que aprecio es la extraida de los spaguetti western.

No obstante, y a modo de conclusión, lo que yo quisiera saber es lo siguiente. Si esta película, sin cambiar absolutamente nada de nada, hubiera sido de un tal Antonio Pérez, por decir el primer nombre que me ha venido a la mente, en lugar de Tarantino…¿hubiera gustado tanto a todo el mundo?....Pensadlo bien.

Por cierto, si os animáis a verla, os aconsejo que tengáis la segunda parte a mano, porque la segunda parte, te explica la primera. ¡¡Vaya tela!!

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