martes, 6 de marzo de 2012

The Curious case of Benjamin Button

Me hizo mucha gracia leer una crítica que decía que ésta película era una mezcla de Forrest Gump y de Titanic. Más que indignarme, realmente me compadezco de la persona que lo escribió porque claramente, únicamente hay dos opciones. O bien son las dos únicas películas que había visto antes, o bien no sabe distinguir un huevo de una castaña. OJO SPOILERS!!

The Curious case of Benjamin Button es una oda a la vida y a la muerte, a la juventud y a la vejez. Un repaso a todas aquellas fases de una vida, que en definitiva todo el mundo pasa. Al final da igual que parezcas viejo ahora o dentro de 50 años, la cuestión es que todo el mundo es joven en algún momento de su vida, al igual que también es viejo.

Gracias a un presupuesto bien amplio, el elenco de actores es de primera línea. Brad Pitt ya ha demostrado sobradamente que es uno de los mejores actores que actualmente tenemos, por lo que el papel aquí desempeñado no parece suponerle un gran esfuerzo.

Su personaje, Benjamin Button, no destaca precisamente por ser de muchas palabras y su voz está más presente en la narración que en sus diálogos, pero sus miradas son la clave de su actuación. Su forma de ver la vida desde un cuerpo que evolución de forma contraria a la de cualquier otro ser humano. No obstante, este papel dista mucho de ser uno de sus mejores al ser bastante plano.

Cate Blanchett (Daisy) lo hace bien, pero no me gusta para éste papel. No es que no sea una buena actriz, pero noté falta de química con Brad Pitt. La mujer del hotel Ruso (Tilda Swinton) sin ir mas lejos hubiera quedado mejor, más natural. Se deberían haber cambiado los papeles.

Toda mi admiración a la técnica de maquillaje utilizada y los efectos visuales que ya le supusieron un oscar. Son impresionantes los cambios de edad de los dos protagonistas. Desde mi punto de vista, es muy realista, tanto cuando son muy jóvenes, como cuando son viejos.

Y sin duda, algo digno de mención es la fotografía. Es maravillosa. No recuerdo haber visto unos planos tan magistrales en mucho tiempo. Ya sean amaneceres, o el mar con la luna de fondo, o simplemente un primer plano de una cara. Cada fotograma está cuidado hasta el extremo.

Así mismo, ésta cinta tiene los tres minutos de metraje más emotivos que haya podido ver yo en la última década. La escena en la que Daisy ya anciana, sujeta a Benjamin bebé en sus últimos momentos de vida. Es conmovedora, tierna y preciosa.

Le encuentro un par de pegas a ésta película. La primera es su duración. No es que la película resulte aburrida, pero tal vez 20 ó 25 minutos menos tampoco hubieran hecho demasiado daño y la hubieran convertido en más intensa. Pero no debemos olvidar tampoco, que estamos en la época en la que raro era encontrar una película que tuviera menos de 150 minutos de duración.

Y en segundo lugar, y estoy seguro que va de la mano de querer alargar el metraje, la historia de la fábrica de botones se queda en nada. ¿Para qué el rollo padre-hijo-fábrica de botones, si en ningún momento se vuelve a hablar de ello?

Pero dejando estos aspectos de lado, el producto final deja un sabor agradable. Tal vez un poco amargo porque la historia lo es, pero no amargo porque no guste. Si bien estoy convencido de que para todos aquellos que admiren más el movimiento que la quietud, ésta cinta será difícil de soportar, también estoy convencido de que hará las delicias de muchos otros amantes del drama con algunos tintes cómicos.

Muy apta para todos aquellos que cada año cumplen un año menos.

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