Hoy me toca darle paso a una de las películas más particulares que he visto en los últimos tiempos. Si bien ya os puedo decir que no creo haber visto muchas entregas de Darren Aronofsky, también puedo decir que ésta no me ha dejado indiferente. Lo que todavía no sé a ciencia cierta es si me ha gustado o simplemente me ha impresionado. OJO SPOILERS!
Black Swan, es una cinta que nos descubre los entresijos del mundo del ballet. Nos presenta la vida de Nina (Natalie Portman) en una gran interpretación de una jovencita obsesionada por la perfección en su profesión y totalmente reprimida en cualquier otro aspecto de su vida.
Black Swan, es una cinta que nos descubre los entresijos del mundo del ballet. Nos presenta la vida de Nina (Natalie Portman) en una gran interpretación de una jovencita obsesionada por la perfección en su profesión y totalmente reprimida en cualquier otro aspecto de su vida. Ante la perspectiva de ser la protagonista del conocido Lago de los Cisnes, Nina somete su vida a toda una serie de reglas estrictas, sin ninguna concesión ni por su parte, ni por su tiránica y obsesiva madre.
Si se mira fríamente, el argumento no puede ser más simple. “Nina quiere ser la protagonista del Lago de los Cisnes”. No obstante, Aronofsky es capaz de coger esta idea simple y transformarla en una especie de “sueño” cinematográfico, difícil de englobar en un género concreto.
A pesar de que durante una buena parte del metraje uno acaba por decir “no entiendo nada de lo que está pasando”, a medida que los minutos pasan la historia comienza a coger forma aunque, eso sí, el espectador no es capaz de determinar si lo que se le está enseñando es la historia real o una imaginación dentro de la misma.
El ballet del Lago de los Cisnes presenta un cisne blanco, que es una princesita dulce e inocente en contraposición al cisne negro que es la viva imagen de la lujuria, pasión y seducción. Ambas personalidades en pleno conflicto conviven en el personaje protagonista, mientras que está claro que únicamente uno de ellos puede prevalecer.
El principal argumento es la lucha interna de nuestra protagonista. Escenas impecables y coreografías impresionantes se suceden continuamente manteniendo al espectador en vilo hasta prácticamente el final del metraje que apenas alcanza los 100 minutos si no recuerdo mal.
Destaca el uso de los colores blanco y el negro, siempre escenificando el bien y el mal. Pero quizás una de las escenas más sublimes de la película es la transformación de Nina en el cisne mientras que el público rompe a aplaudir. Espléndido.
Sin todavía saber si me gusta o no del todo, simplemente recomiendo su visionado, ya que buena o mala, no es una película que deje indiferente.
Si se mira fríamente, el argumento no puede ser más simple. “Nina quiere ser la protagonista del Lago de los Cisnes”. No obstante, Aronofsky es capaz de coger esta idea simple y transformarla en una especie de “sueño” cinematográfico, difícil de englobar en un género concreto.
A pesar de que durante una buena parte del metraje uno acaba por decir “no entiendo nada de lo que está pasando”, a medida que los minutos pasan la historia comienza a coger forma aunque, eso sí, el espectador no es capaz de determinar si lo que se le está enseñando es la historia real o una imaginación dentro de la misma.
El ballet del Lago de los Cisnes presenta un cisne blanco, que es una princesita dulce e inocente en contraposición al cisne negro que es la viva imagen de la lujuria, pasión y seducción. Ambas personalidades en pleno conflicto conviven en el personaje protagonista, mientras que está claro que únicamente uno de ellos puede prevalecer.
El principal argumento es la lucha interna de nuestra protagonista. Escenas impecables y coreografías impresionantes se suceden continuamente manteniendo al espectador en vilo hasta prácticamente el final del metraje que apenas alcanza los 100 minutos si no recuerdo mal.
Destaca el uso de los colores blanco y el negro, siempre escenificando el bien y el mal. Pero quizás una de las escenas más sublimes de la película es la transformación de Nina en el cisne mientras que el público rompe a aplaudir. Espléndido.
Sin todavía saber si me gusta o no del todo, simplemente recomiendo su visionado, ya que buena o mala, no es una película que deje indiferente.

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