jueves, 15 de marzo de 2012

Harry Potter and The Order of the Phoenix

Hemos pasado por dos películas llenas de colorido y otras dos de tinte muy artístico y dramático envueltas en un halo de tenebrosidad. Esta nueva entrega continúa muy en línea con las dos anteriores en lo que a estética se refiere. La oscuridad sigue muy presente en Harry Potter and The Order of the Phoenix. ¡OJO SPOILERS!

Pero lo que está claro es que no existe un nexo de unión entre todas las historias ya que se omiten una buena cantidad de detalles que crean, sin duda, una gran confusión entre los espectadores no avezados en el mundo creado por Rowling.

Volvemos a lo de siempre. Ya sé que es imposible condensar unas 700 páginas en dos horas. ¡Lo sé! Pero una cosa es quitar cosas sin importancia y otra muy diferente es dar por supuesto que el espectador ya sabe de qué diablos les estás hablando.

Al igual que pasó en anteriores entregas, el director de la presente, Yates, ha optado por asumir que todo el mundo ha leído los libro y por tanto, puede meter la tijera donde quiera e improvisar libremente. Desde mi punto de vista, un grandísimo error, ya que eliminas toda posibilidad de que esta cinta guste a los no lectores ya que no entienden de la misa la mitad.

Los saltos argumentales se van sucediendo de forma infernal a lo largo de todo el metraje mientras que los acontecimientos se precipitan sin que uno tenga tiempo a darse cuenta de qué está pasando realmente.

Como no podía ser de otra manera, en esta entrega también tenemos nuevos personajes que se añaden a la Saga. Entre ellos destacan particularmente Evanna Lynch en una muy acertada “Luna” e Imelda Staunton en el papel de la odiosa Dolores Umbridge.

Hay que decir que mientras la primera es un personaje perfectamente creado y tal cual te lo imaginas de los libros, la segunda, si bien llegas a odiarla, no lo haces tanto como ocurre con el personaje descrito por Rowling al cual desearías ver caer por las escaleras del castillo, varias veces.

Entre los actores que se dirigen sólos por su ponderación, esta Gary Oldman en un papel infrautilizado. De hecho, la relación entre Sirius y Harry no se muestra en ningún momento como lo que tendría que ser. Más parece una relación de amiguetes y no la realidad novelística en la que Harry empieza a ver a Sirius como el padre que no tiene.

Por lo demás, más de lo mismo. Gran puesta en escena y efectos especiales impecables que compensan en cierta forma un guión caótico. Como aspecto más destacable de toda la película, lo cual no dice mucho de la misma, es el combate final entre Dumbledore y Voldemort. Es simplemente espectacular y grandioso. Quizás de lo mejor que hasta ahora se ha visto en la Saga.

Concluyendo, un aprobado por los pelos como nota media, pero suspenso en guión y montaje.

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