jueves, 22 de marzo de 2012

The Highlander

Con una estética 100% “ochentera” y al más puro estilo Tortugas Ninja, llega en 1986 The Highlander. Hay una frase que a mí me encanta y es “cuánto mal hicieron los años 80”. No por el hecho de que las películas fueran malas, sino por aquella estética, aquellos peinados y aquel esfuerzo de cada persona por ser aún más hortera que la anterior.

Para que se entienda porqué critico esta cinta, la cual está considerada como de culto por muchas personas, he de decir que la he visto por primera vez en el año 2012 y con 29 años, más de 25 años después de su estreno. Nuestra percepción de las películas y de su estética ha cambiado lo cual influye sin lugar a dudas en la opinión.

Dicho esto, comenzare por destacar que ésta película es bastante entretenida, pero al igual que les pasa a muchas otras, el paso del tiempo se hace notar. Su presentación un tanto acelerada y desordenada de personajes y eventos, hace que en buena parte de la película, el espectador no consiga ubicarse.

Ahora bien, desde un punto de vista meramente cinematográfico esta película es nefasta. Le falta presupuesto, le falta guión, y le falta mayor empeño en la interpretación. Por poner un ejemplo: después de cientos de años usando una espada, parecen niños pegándose con palos, no hay coreografía, ni estilo, ni maestría ni nada. Y el cutre-sonido de las espadas chocando es lamentable. Bueno, el sonido es nefasto en prácticamente toda la cinta.

Christopher Lambert no hace un mal papel pero le falta algo de carisma. Es muy poco expresivo y a pesar de su esfuerzo en poner miradas duras y frías, no acaba de convencerme. De Connery no voy a decir gran cosa, ya que todos sabemos de su ponderación. Aunque también es cierto que en ésta película su potencial esta algo infrautilizado.

Me gustaría hacer una mención curiosa, y es que Sean Connery es un escocés que hace de egipcio al que llaman “el español”. Y Lambert es un franco-americano que hace de escocés. Tiene guasa la cosa, puesto que el segundo pone un acento escocés lamentable, cuando el único que podría ponerlo de forma natural es Connery.

Como aspecto positivo están los impresionantes paisajes de Escocia, que adornan espectacularmente la película y contrastan con la otra visión de un Nueva York “moderno”, sucio, oscuro y ruidoso.

Asi mismo, quería destacar lo curiosamente bien que queda la música de Queen en la película. Pensaba que no encajaría ni a golpes y mira. Un gran acierto sin duda.

Por cierto, esta es otra de aquellas películas en las que el título en castellano, no tiene nada que ver con el título original. The Highlander no hubiera vendido demasiado en esta gran piel de toro, mientras que Los Inmortales (por cierto, vaya pedazo de spoiler) es un título que llama más la atención.

En definitiva una película que una vez vista tiene un pase, pero que si no la hubiera visto, hubiera dormido igual de tranquilo. Sé que a alguien se le ocurrió hacer algunas entregas más, pero no pienso verlas.

martes, 20 de marzo de 2012

The Sixth Sense

No se trata de su primera obra, pero sí de la primera que conquistaba con creces la gran pantalla. Shyamalan después de un comienzo poco prometedor según la crítica de la época, nos presentaba en 1999 ésta gran película. OJO SPOILERS!!

Se dice que The Sixth Sense es su buque insignia. Y si bien sirvió para encumbrar a Shyamalan, los fans también la utilizan como patrón para valorar todas sus posteriores producciones, con lo que el listón quedó bastante alto. No entraré en detalles sobre el argumento de la película puesto que creo que ya es harto conocido, así que vamos al grano.

Las actuaciones son buenas, pero sin llegar a la perfección. Bruce Willis (Malcon Crowe) está muy correcto aunque un poco fuera de su “vestimenta habitual”. Sus típicas miradas y primeros planos te recuerdan a esos segundos previos a que por su boca salga alguna frase poco decente y cargada de sarcasmo.

Haley Joel Osment (Cole Sear) es un gran actor para ser un niño de 11 años y curiosamente tiene un historial bastante mejor que muchos actores galardonados en los Oscars. Su interpretación es buena, y es admirable que consiga mantener esa mirada de angustia durante prácticamente toda la película.

Como pasa en sus posteriores películas, la música de Newton Howard es excepcional y acompaña perfectamente a cada una de las escenas de la cinta. Sin duda, éste compositor podría compartir mesa con Williams, Zimmer, Shore o Horner.

Supongo que lo más destacable de ésta cinta es el final. Se dice que en su momento fue totalmente inesperado y que la gente alucinó. No quiero ir de listo. Yo me di cuenta de que Willis estaba muerto antes del final, pero seguro que se debe a que ya había visto más películas de Shyamalan y sabía que algún giro tenía que haber. Es su estilo. Sin embargo, en aquella época fue totalmente novedoso y dejó a todo público con la boca abierta.

Como puntos débiles me gustaría comentar un par de cosilas que no acaban de encajar bien. Vamos a ver, se supone que Willis esta muerto ¿no? Y en todo el tiempo ¿ no ha tenido que interactuar con nadie? ¿no ha comido en ningún sitio?, ¿no ha tomado un café?, ¿no se da cuenta que nadie le ve ni le responde?. Si está muerto ¿cómo ha llegado a sus manos el caso médico del niño protagonista?, ¿no tiene obligación de hablar con su madre antes?. Suspenso en este punto, aunque lo lo solucionan con un “algunos muertos no saben que están muertos”. Vale estupendo.

Como puntos fuertes me gusta mucho la relación entre el niño y su terapeuta. Esta cargada de buenas vibraciones y acaba convirtiéndose en una relación de amigos en la que tanto paciente como médico sienten la necesidad de verse.

En términos generales, tenemos ante nosotros una gran película, que fue novedosa en su momento y que ahora, 13 años después, sigue manteniendo toda su dignidad intacta. Recomiendo su visionado a todos aquellos que no lo hayan hecho ya. No se arrepentirán.

jueves, 15 de marzo de 2012

Harry Potter and The Order of the Phoenix

Hemos pasado por dos películas llenas de colorido y otras dos de tinte muy artístico y dramático envueltas en un halo de tenebrosidad. Esta nueva entrega continúa muy en línea con las dos anteriores en lo que a estética se refiere. La oscuridad sigue muy presente en Harry Potter and The Order of the Phoenix. ¡OJO SPOILERS!

Pero lo que está claro es que no existe un nexo de unión entre todas las historias ya que se omiten una buena cantidad de detalles que crean, sin duda, una gran confusión entre los espectadores no avezados en el mundo creado por Rowling.

Volvemos a lo de siempre. Ya sé que es imposible condensar unas 700 páginas en dos horas. ¡Lo sé! Pero una cosa es quitar cosas sin importancia y otra muy diferente es dar por supuesto que el espectador ya sabe de qué diablos les estás hablando.

Al igual que pasó en anteriores entregas, el director de la presente, Yates, ha optado por asumir que todo el mundo ha leído los libro y por tanto, puede meter la tijera donde quiera e improvisar libremente. Desde mi punto de vista, un grandísimo error, ya que eliminas toda posibilidad de que esta cinta guste a los no lectores ya que no entienden de la misa la mitad.

Los saltos argumentales se van sucediendo de forma infernal a lo largo de todo el metraje mientras que los acontecimientos se precipitan sin que uno tenga tiempo a darse cuenta de qué está pasando realmente.

Como no podía ser de otra manera, en esta entrega también tenemos nuevos personajes que se añaden a la Saga. Entre ellos destacan particularmente Evanna Lynch en una muy acertada “Luna” e Imelda Staunton en el papel de la odiosa Dolores Umbridge.

Hay que decir que mientras la primera es un personaje perfectamente creado y tal cual te lo imaginas de los libros, la segunda, si bien llegas a odiarla, no lo haces tanto como ocurre con el personaje descrito por Rowling al cual desearías ver caer por las escaleras del castillo, varias veces.

Entre los actores que se dirigen sólos por su ponderación, esta Gary Oldman en un papel infrautilizado. De hecho, la relación entre Sirius y Harry no se muestra en ningún momento como lo que tendría que ser. Más parece una relación de amiguetes y no la realidad novelística en la que Harry empieza a ver a Sirius como el padre que no tiene.

Por lo demás, más de lo mismo. Gran puesta en escena y efectos especiales impecables que compensan en cierta forma un guión caótico. Como aspecto más destacable de toda la película, lo cual no dice mucho de la misma, es el combate final entre Dumbledore y Voldemort. Es simplemente espectacular y grandioso. Quizás de lo mejor que hasta ahora se ha visto en la Saga.

Concluyendo, un aprobado por los pelos como nota media, pero suspenso en guión y montaje.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Kill Bill


Hace apenas unos pocos días tuve la ocasión de ver las dos entregas de Tarantino que tanto habían flipado a la gente. Me dije, “míralas tú también” porque algo tendrán si gustan tanto a la gente. De hecho, la situación ha llegó a tal extremo que si no te gustan sus películas eres un auténtico paria.

He de admitir que si bien en términos generales, la historia de Kill Bill me acabó gustando, también es cierto que cinematográficamente deja bastante que desear. OJO SPOILERS!!!

Empecemos por la primera escena que está llena de absurdeces como pianos. Nuestra prota (Uma Thurman) pelea con su primera víctima en su propia casa. Destrozan todo, se rompen la cara, pero paran amistosamente para tomar un café cuando llega la hija de la segunda.

Ahí me pregunté si Tarantino me estaba vacilando. Pero estuve seguro de ello, cuando vi lo que pasó a continuación. ¿Una pistola dentro de la caja de cereales de la niña? ¿Una asesina profesional falla su puntería a un metro?, ¿tanta tonteria del honor y raciocinio para acabar matando a la víctima delante de la niña? ¡¡¡Venga por favor!!!

Corolario, algo importante es que si quieres matar a alguien con un cuchillo, no le ataques al cuello, quédate mirándole con cara de odio a ver si se muere de miedo.

El resto de la cinta es un refrito de sangre a chorro, dibujos animados, escenas en blanco y negro y un desfile de modelos y personajes extraños que uno no atina a entender de dónde salen.

A mí me da la sensación que con ésta película, y también con la siguiente, lo que nos está presentando Tarantino es su afición a las películas de japos/chinos y katanas y también a las entregas de Sergio Leone. Por cierto, para quien aún no lo sepa, muchos de los temas de la banda sonora son de Ennio Morricone, y me da igual las variaciones que le hayan metido.

Como decía antes, un refrito de la estética y las armas de una peli japonesa de los 70, primeros planos de ojos cambiando rápidamente de una persona a otra en un duelo al más puro estilo espagueti western, personajes que en muchos casos no tienen ni nombre y sangre a cascoporro. El dialogo no abunda y el que hay mejor no destacarlo. En algunos casos, los personajes me recordaban a Clint Eastwood y Lee Van Cleef en Por un puñado de dólares.

¿Qué decir de los personajes?. Uma Thurman no destaca y prácticamente es mejor escuchar a David Carradine aunque en ningún momento se le ve. El resto del reparto mejor ni mencionar. Aunque tal vez, un aplauso para las 10 docenas de chinos con katanas que van muriendo por el camino.

Yo no digo que sea una película insufrible, de hecho puede llegar a entretener, pero lo que no logro explicarme es el éxito tan increíble que tuvo este filme. ¿Peliculón? En términos generales está bien, pero ¿para tanto es? Lo único que puede explicar el fenómeno, es una fidelidad absoluta hacia su director o bien lo mismo que ha pasado en otras ocasiones, hay que decir que esta peli mola en tu círculo de amigos.

Me hizo gracia leer una crítica en la que se catalogaba a Kill Bill como “cine de autor”. Vamos que si esto es cine de autor, ¿entonces Bergman y Von Trier que son, “cine de intelectuales con gafas”?.

Voy a dar el beneficio de la duda, y a plantear la posibilidad de que esta película sea una obra maestra que yo no soy capaz de apreciar. Tal vez necesite ver una docena de películas de Bruce Lee para poder apreciar el “arte” contenido en ésta producción. La parte que aprecio es la extraida de los spaguetti western.

No obstante, y a modo de conclusión, lo que yo quisiera saber es lo siguiente. Si esta película, sin cambiar absolutamente nada de nada, hubiera sido de un tal Antonio Pérez, por decir el primer nombre que me ha venido a la mente, en lugar de Tarantino…¿hubiera gustado tanto a todo el mundo?....Pensadlo bien.

Por cierto, si os animáis a verla, os aconsejo que tengáis la segunda parte a mano, porque la segunda parte, te explica la primera. ¡¡Vaya tela!!

martes, 6 de marzo de 2012

The Curious case of Benjamin Button

Me hizo mucha gracia leer una crítica que decía que ésta película era una mezcla de Forrest Gump y de Titanic. Más que indignarme, realmente me compadezco de la persona que lo escribió porque claramente, únicamente hay dos opciones. O bien son las dos únicas películas que había visto antes, o bien no sabe distinguir un huevo de una castaña. OJO SPOILERS!!

The Curious case of Benjamin Button es una oda a la vida y a la muerte, a la juventud y a la vejez. Un repaso a todas aquellas fases de una vida, que en definitiva todo el mundo pasa. Al final da igual que parezcas viejo ahora o dentro de 50 años, la cuestión es que todo el mundo es joven en algún momento de su vida, al igual que también es viejo.

Gracias a un presupuesto bien amplio, el elenco de actores es de primera línea. Brad Pitt ya ha demostrado sobradamente que es uno de los mejores actores que actualmente tenemos, por lo que el papel aquí desempeñado no parece suponerle un gran esfuerzo.

Su personaje, Benjamin Button, no destaca precisamente por ser de muchas palabras y su voz está más presente en la narración que en sus diálogos, pero sus miradas son la clave de su actuación. Su forma de ver la vida desde un cuerpo que evolución de forma contraria a la de cualquier otro ser humano. No obstante, este papel dista mucho de ser uno de sus mejores al ser bastante plano.

Cate Blanchett (Daisy) lo hace bien, pero no me gusta para éste papel. No es que no sea una buena actriz, pero noté falta de química con Brad Pitt. La mujer del hotel Ruso (Tilda Swinton) sin ir mas lejos hubiera quedado mejor, más natural. Se deberían haber cambiado los papeles.

Toda mi admiración a la técnica de maquillaje utilizada y los efectos visuales que ya le supusieron un oscar. Son impresionantes los cambios de edad de los dos protagonistas. Desde mi punto de vista, es muy realista, tanto cuando son muy jóvenes, como cuando son viejos.

Y sin duda, algo digno de mención es la fotografía. Es maravillosa. No recuerdo haber visto unos planos tan magistrales en mucho tiempo. Ya sean amaneceres, o el mar con la luna de fondo, o simplemente un primer plano de una cara. Cada fotograma está cuidado hasta el extremo.

Así mismo, ésta cinta tiene los tres minutos de metraje más emotivos que haya podido ver yo en la última década. La escena en la que Daisy ya anciana, sujeta a Benjamin bebé en sus últimos momentos de vida. Es conmovedora, tierna y preciosa.

Le encuentro un par de pegas a ésta película. La primera es su duración. No es que la película resulte aburrida, pero tal vez 20 ó 25 minutos menos tampoco hubieran hecho demasiado daño y la hubieran convertido en más intensa. Pero no debemos olvidar tampoco, que estamos en la época en la que raro era encontrar una película que tuviera menos de 150 minutos de duración.

Y en segundo lugar, y estoy seguro que va de la mano de querer alargar el metraje, la historia de la fábrica de botones se queda en nada. ¿Para qué el rollo padre-hijo-fábrica de botones, si en ningún momento se vuelve a hablar de ello?

Pero dejando estos aspectos de lado, el producto final deja un sabor agradable. Tal vez un poco amargo porque la historia lo es, pero no amargo porque no guste. Si bien estoy convencido de que para todos aquellos que admiren más el movimiento que la quietud, ésta cinta será difícil de soportar, también estoy convencido de que hará las delicias de muchos otros amantes del drama con algunos tintes cómicos.

Muy apta para todos aquellos que cada año cumplen un año menos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Drag me to hell

Recuerdo que cuando comenté Evil Dead, me vi obligado a abrir el paraguas para guarecerme del aluvión de golpes que me cayeron. Digamos que las películas de éste estilo no eran Santo de mi devoción. Pero uno nunca lo sabe a ciencia cierta hasta que lo prueba.

Si bien es cierto que después de ver Evil Dead II y Army of Darkness, he de decir que a Evil Dead I le debo un nuevo visionado, también es muy cierto que el filme que hoy presento fue una grata sorpresa, aunque Bruce “Ash” Campbell no salga en el.

Drag me to hell es un gran producto de entretenimiento, camuflado en una película con ciertos tientes de terror pero claramente en clave de parodia o comedia. Sustos aquí y allá, siempre claramente precedidos por imágenes de ambientes vacios y silencio total, con no otra intención que desviar la atención del inminente susto, que nunca es el que pensabas que sería.

Debo añadir, que mi anterior comentario sobre “ciertos tintes de terror” tiene explicación. Estoy seguro de que el hecho de que no me pareciera aterradora como muchas otras críticas establecen, se debe a haberla visto a plena luz del día. En otro ambiente como una sala de cine con un ambiente más oscuro y un sonido más envolvente, probablemente la cosa cambie de forma muy significativa.

Hablando precisamente de sonido, si hay algo que realmente me pareció espectacular es la música de Christopher Young. Es alucinante y gracias a ella, esta cinta hace que pegues algunos saltos en el sofá. Imprescindible en todo Ipod, Mp3 o aparatejo de escuchar música que uno tenga al a mano.

Los actores no destacan excesivamente pero cumplen su cometido. Tampoco se pide mucho más. Como protagonista tenemos a Alison Lohman haciendo de Christine, una ejecutiva con ansias de ascenso que se mete en un buen follón y por otro lado a Justin Long como Clay, un informático con el carisma de un cacahuete. Lorna Raver da vida a Mrs. Janush, una gitana que aterroriza y hace reír prácticamente a partes iguales, con alguna que otra escena muy Looney Tunes. No está mal.

Me gustaría poder hablar del género del Terror con algo más de conocimiento, pero en este caso debo admitir mi incultura al respecto. He visto muy poco y por tanto no puedo decir si ésta cinta es mejor o peor que otras. Lo único que yo puedo afirmar es que a mí me gustó.

Un pequeño detalle. Para todos aquellos fans de las películas de Raimi, aquí también sale su coche “1973 Oldsmobile Delta 88”. En definitiva, una película entretenida con todos los ingredientes para disfrutar. Humor, saltos en el sofá y buena música. No creo que defraude, pero eso les toca al espectador decidirlo.

Lady in the water

Creo que es la primera película que había visto de éste director hindú M. N. Shyamalan y la verdad es que consiguió cautivarme. Tal vez tampoco sea ninguna maravilla, pero la combinación entre la fantástica música de Howard con la imaginación de Shyamalan es en este caso muy buena. OJO SPOILERS!


La joven del Agua, no es una ida de olla, es simplemente un cuento, como pueda ser El patito feo o la Vendedora de cerrillas de Andersen. En este caso, como es habitual en todo cuento, en el inicio de la película, el prólogo ya nos dice por dónde se moverá la misma, aunque sin dejar claro cuál será el desarrollo de la historia.

Shyamalan nos presenta un lado del ser humano que la mayoría ya ha olvidado. Esa necesidad interior de todos y cada uno de nosotros por aferrarnos a aquello en lo que creemos y que nos hace felices, por estúpido que pueda parecer.

Uno de los aspectos quizás más negativos de ésta cinta, es lo mucho que le cuesta coger ritmo y es por eso que si el film no te atrae desde el primer momento, es difícil que despierte tu curiosidad después. Si en 20 minutos no te intriga, mejor abandona.

Las actuaciones, sin llegar a ser brillantes, tampoco pecan de perezosas. Destaca Paul Giamatti como protagonista de nuestro cuento, mientras que Bryce Dallas Howard parece un poco encasillada en su papel de chica asustada como en The Village. No obstante tampoco lo hace mal. Un pequeño papel es interpretado por el propio director Shyamalan.

Recuerdo haber leído, igual que pasó con The Village, que la gente se quejaba de que la película no daba miedo. Vale muy bien. ¿Y quién ha dicho que esta película sea de miedo? ¡¡Qué manía con creer que todo lo que hace Shyamaln es de miedo!!.

Si hay algo a destacar, no sé si de forma positiva o negativa, es que en este filme hay demasiados giros. Pero no importa. De hecho hasta me gusta porque así nunca sabes qué pasará. Cada vez que imaginas algo, te das cuenta inmediatamente de que estas equivocado y tu interés por ver el desenlace aumenta.

Impresionante la banda sonora y lo bien que encaja con cada escena de la película. Newton Howard nos regala una auténtica obra maestra con grandes piezas con violines y violoncelos que dejan con la boca abierta.


En definitiva, una gran película de éste director controvertido que hará sin duda las delicias de unos, mientras que por otro lado aburrirá a muchos otros. Yo no pierdo la oportunidad de recomendar su visionado y disfrutar de una buena tarde de “una realidad distorsionada por la fantasía”.

Apta para todos aquellos que les gusta soñar despiertos.

Black Swan

Hoy me toca darle paso a una de las películas más particulares que he visto en los últimos tiempos. Si bien ya os puedo decir que no creo haber visto muchas entregas de Darren Aronofsky, también puedo decir que ésta no me ha dejado indiferente. Lo que todavía no sé a ciencia cierta es si me ha gustado o simplemente me ha impresionado. OJO SPOILERS!

Black Swan, es una cinta que nos descubre los entresijos del mundo del ballet. Nos presenta la vida de Nina (Natalie Portman) en una gran interpretación de una jovencita obsesionada por la perfección en su profesión y totalmente reprimida en cualquier otro aspecto de su vida.


Ante la perspectiva de ser la protagonista del conocido Lago de los Cisnes, Nina somete su vida a toda una serie de reglas estrictas, sin ninguna concesión ni por su parte, ni por su tiránica y obsesiva madre.

Si se mira fríamente, el argumento no puede ser más simple. “Nina quiere ser la protagonista del Lago de los Cisnes”. No obstante, Aronofsky es capaz de coger esta idea simple y transformarla en una especie de “sueño” cinematográfico, difícil de englobar en un género concreto.

A pesar de que durante una buena parte del metraje uno acaba por decir “no entiendo nada de lo que está pasando”, a medida que los minutos pasan la historia comienza a coger forma aunque, eso sí, el espectador no es capaz de determinar si lo que se le está enseñando es la historia real o una imaginación dentro de la misma.

El ballet del Lago de los Cisnes presenta un cisne blanco, que es una princesita dulce e inocente en contraposición al cisne negro que es la viva imagen de la lujuria, pasión y seducción. Ambas personalidades en pleno conflicto conviven en el personaje protagonista, mientras que está claro que únicamente uno de ellos puede prevalecer.

El principal argumento es la lucha interna de nuestra protagonista. Escenas impecables y coreografías impresionantes se suceden continuamente manteniendo al espectador en vilo hasta prácticamente el final del metraje que apenas alcanza los 100 minutos si no recuerdo mal.

Destaca el uso de los colores blanco y el negro, siempre escenificando el bien y el mal. Pero quizás una de las escenas más sublimes de la película es la transformación de Nina en el cisne mientras que el público rompe a aplaudir. Espléndido.

Sin todavía saber si me gusta o no del todo, simplemente recomiendo su visionado, ya que buena o mala, no es una película que deje indiferente.