lunes, 8 de noviembre de 2010

Superman

Cuando se tienen grandes expectativas de algo, generalmente el resultado suele ser un tremendo fiasco. Algo así fue lo que me ocurrió el día que fui al cine a ver la tan esperada Superman Returns.

Desde que la nueva industria de Hollywood entró en decadencia y los directores intentan arañar dinero y éxito destrozando éxitos previos, los espectadores y fans no tenemos descanso soportando una bazofia detrás de otra.

La entrega en cuestión, vino de la mano de Bryan Singer, que tras realizar X-Men creyó estar capacitado para dirigir películas de super héroes. El nuevo Superman, que pretende ser una continuación del que impresionó al mundo en 1978, no es más que un infeliz, que tras unos años de ausencia de la tierra ve como la gente le ha olvidado, su enemigo Lex Luthor está fuera de la cárcel, y su amada Lois Lane, se ha casado con otro hombre y tiene un hijo.

El problema de la película no es la falta de empeño por parte de Singer, ya que está claro que Superman es un personaje que le gusta. El problema es que la historia contada es poco atractiva, y los actores protagonistas, Brandon Routh y Kate Bosworth son insulsos, inexpresivos y en su empeño por imitar a sus predecesores desgastan su ya escaso talento.

La película tiene pocos momentos a destacar, y quizás la única escena que vale la pena es aquella en la que Superman detiene un avión que se va a estrellar contra un estadio de béisbol, haciendo posteriormente su bromita y guiño a la película del 78 con su estadística sobre la seguridad en los vuelos. El resto de la cinta, no tiene nada más a destacar.

Los vanos intentos de “resucitar” un gigante dormido sólo acrecientan su falta de originalidad. La aparición de Marlon Brando en el papel padre de Superman (Jor-el), la música de John Williams interpretada por John Ottman en una réplica de los títulos de crédito iniciales, el parecido de Brandon Routh con Christopher Reeve, etc, no son más que vagos intentos de arañar el afecto de los fans de toda la vida, pero ni así.

En definitiva una gran decepción, y una malograda cinta lista para pasar al olvido.

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