lunes, 18 de octubre de 2010

Los Falsificadores

Siempre me han gustado las películas de la segunda guerra mundial y del holocausto. Las he visto a docenas y sin embargo todas tienen algo que las hace especiales y que por lo tanto sea difícil decir cuál es la mejor de todas. La que presento a continuación no es ni mucho menos la que más me ha gustado, pero sin embargo sí que tiene un “toque”, algo que la hace especial y diferente a todas las demás.

Los Falsificadores, es una cinta bastante reciente (2008), de habla no inglesa y basada en hechos reales. Su director no es demasiado conocido (Stefan Ruzowitzky) y su obra se engloba dentro del denominado “Cine de Autor”. Los Falsificadores fue galardonada con el Oscar a la mejor película extranjera.

Si bien se han realizado películas sobre el Holocausto hasta la saciedad, ésta nos presenta una historia diferente. Lejos de las torturas y exterminios en masa que se muestran en La Zona Gris, La lista de Schindler o el Pianista, aquí prácticamente no se ve nada de eso, si bien están presentes en todo momento como trasfondo.

Aquí los prisioneros están cuidados y alimentados a cambio de hacer el trabajo que se les pide, que no es otro que Falsificar. Lo pongo con letra mayúscula porque la operación Bernhard fue una de las operaciones secretas más importantes que los Nazis llevaron a cabo durante la IIGM. El objetivo era falsificar dólares y libras esterlinas para dañar ambas economías provocando una inflación.

La película muestra la vida de los reclusos encargados de ésta tarea los cuales tienen un fuerte dilema. Qué hacer? “ayudar” al enemigo y vivir más confortablemente que el resto de prisioneros que en el mismo campo son eliminados sistemáticamente, o sabotear sus planes a riesgo de sus propias vidas?.

El film muestra como protagonista a Salomon Sorowitch (Karl Markovics), un falsificador judío al que el oficial Alemán Bernhard, pone a la cabeza de la operación. No obstante, la historia en la que se basa la película proviene de las memorias de Adolf Burger (August Diehl), que es por cierto, el único personaje real de la cinta. Burger sobrevivió a diferentes campos nazis y a las purgas comunistas en Checoslovaquia en la década de los 50.

Como decía, la película no se centra en las torturas y asesinatos en masa sino en la lucha que mantienen Sorowitsch y Burger. El primero quiere mantener a sus hombres con vida sea como sea y Burger quiere sabotear la operación aunque ello suponga la muerte segura de todos sus compañeros y la suya propia. En este punto, el director de la película, muestra el dilema moral que he comentado antes, y al que yo como espectador no sabría responder.

A pesar de la crudeza de toda historia que tenga el Holocausto como trasfondo, Ruzowitzky consigue presentar una narración ligera y con planos cortos, lo cual facilita mucho su visionado y no resulta tediosa o lenta en su desarrollo.

En definitiva, una cinta realizada sin grandes pretensiones, sin la intención de crear lagrima fácil, pero que deja huella en todo aquel que la ve.

Muy recomendable.

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