jueves, 18 de noviembre de 2010

El Hundimiento

Alguna vez he comentado que se han hecho películas sobre Nazis hasta la saciedad. No obstante, me atrevo a decir que ésta ha sido la que más impacto ha causado en los últimos años, tanto por su realismo, como por su brillantez en cuanto a rigor histórico.

A mediados del año 2005, El Hundimiento llegaba a la gran pantalla. Es el relato de los últimos días del Führer y de la Alemania Nazi, narrado desde el punto de vista de la que fue durante un corto periodo de tiempo la secretaria personal de Hitler, Traudl Junge, papel interpretado por Alexandra Maria Lara.

El papel del Führer recae sobre el actor Suizo Bruno Granz, que borda su interpretación de un Hitler viejo, cansado y paranoico, que ve cómo su reinado del terror, su Reich de los mil años se va derrumbando entre derrotas, deserciones y traiciones.

Toda la historia parece ser que está extraída de las memorias de Traudl Junge (libro "Hasta el último momento"), la cual pese haber trabajado para Hitler, afirmó en muchas ocasiones que siempre estuvo en contra de las atrocidades del Régimen y que no supo del Holocausto hasta la liberación, lo cual no le libra de parte de su culpa, según sus propias palabras.

El tono de la película, como no se puede esperar de otra manera, es muy crudo. En ésta cinta se mezclan la desesperación y también el heroísmo de los soldados y el pueblo Alemán, obligados a defender lo indefendible, y el fanatismo y la crueldad repulsiva representada por el matrimonio Goebbels, que ante una perspectiva de vivir en un mundo no-nazi prefieren la muerte para ellos y para sus 5 hijos.

El desarrollo de toda la producción es magistral, y salvo por la crudeza de las imágenes, es difícil apartar la vista de la pantalla, aunque no es recomendable para almas demasiado sensibles.

Algunos han criticado la “humanidad” con la que se presenta a Hitler en la película, el cual llora, ríe, o incluso acaricia niños, cuando la imagen que tenemos todos es la del mismísimo demonio. Quizás éste sea el punto más acertado. Mostrar el declive mental del dictador, el cual podía presentar algún rasgo de humanidad, mientras abiertamente declara que no siente ninguna compasión por el pueblo Alemán que está a punto de ser derrotado.

Me gustaría también dejar claro que ésta no es una película sobre Hitler únicamente. Es una presentación de lo que fueron los últimos días de Berlín antes de caer en manos del Ejercito Rojo. Una magnífica historia sobre el final de una de las Eras más negras de la humanidad.

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