miércoles, 26 de octubre de 2011

Pa Negre

He de confessar que el tema de la Guerra Civil ja està més que avorrit. S’han fet una pila de pel·lícules que tracten sobre aquest tema o que al menys el tenen de darrere fons. Precisament per això aquesta cinta no em cridava gaire l’atenció.

Recordo que quan aquesta pel·lícula va ser noticia en els Goya. De l’únic del que es parlava era de que la cinta era en Català. Jo em preguntava...¿i què?? ¿Des de quan és important en quin idioma estigui feta una pel·lícula per guanyar un premi?

A veure. Si una cosa té aquesta producció es que en cap moment la llengua catalana es fa servir com vaixell insígnia. A diferència d’altres pel·lícules, en aquesta, el castellà no el fan servir personatges odiosos i dolents sinó gent normal com un mestre de poble o un simple Guardia civil (que no tots eren uns malparits). De fet un dels personatges més dolents, Sergi López, que sembla que l’ha agafat el gust a fer de facha, parla en català.

Per una altre banda, la major part de les critiques diuen que aquesta cinta no és més que un folleto catalanista en els que els republicans són els bons (més encara si son catalans) i els nacionals són dolentíssims.

Això no és veritat. Qui opina d’aquesta manera no ha permès que els arbres li deixin veure el bosc. El tema és com una guerra destrueix tot, fins i tot al ser humà arribant a convertir-se en una ombra del que era, i els ideals no tenen més valor que una pedra.

Per tant, aquest filme no és sobre guanyadors i perdedors. És centra en mostrar com tota aquesta desgràcia afecta a diferents persones d’un mateix poble. Com una dona perd al seu marit. Com un nen perd al seu pare. I el pitjor de tot, com aquest nen perd la fe i la confiança en tot allò que havia cregut tota la seva curta vida arribant a rebutjar als seus propis pares.

Són dues hores de metratge que en cap moment cauen en l’avorriment. Una grata sorpresa i un gran treball del Director Agustí Villaronga. Es important comentar que el pes del guió fonamentalment cau a sobre d’uns joves / nens (Francesc Colomer i Marina Comas ), que realitzen una interpretació força millor que la d’alguns adults que he vist en altres cintes.

En definitiva, una bona recomanació per tots aquells que vulguin gaudir de una gran peça del nostre Producte Interior Brut.

Una llàstima que en ple Segle XXI, alguns que van d’intel·lectuals i que es guanyen la vida deixant anar merda per la boca en programes de televisió esperpèntics, siguin tant curts de vista com per jutjar una obra com aqueta només per la condició sexual del director o les seves tendències polítiques. Però així ens va.

martes, 25 de octubre de 2011

Letters from Iwo Jima

Después de aburrirme solemnemente con la “versión americana”, Flags of our fathers, ésta otra visión distinta y fuera de lo habitual que Letters from Iwo Jima ofrece, acabó por cautivarme.

La composición es simple. Es la historia de dos personajes que aparentemente no tienen nada que ver el uno con el otro pero que a medida que se desarrolla la historia, el guión los irá acercando poco a poco.

Por un lado tenemos a Saigo (Kazunari Ninomiya) un recluta joven, que es un panadero de profesión que como tantos otros lo último que desea es estar en el infierno de Iwo Jima. Por otro lado el General Kuribayashi (Ken Watanabe) es un elegante y rígido militar. Un gran estratega al cual le han encolomado la defensa de la isla de Iwo Jima aunque han olvidado contarle algunos pequeños detalles sin importancia, tales como que nadie va a acudir en su ayuda.

A diferencia de otros filmes de guerra en los que se trata de demostrar quién eran los malos y quien los buenos, en este caso, la película aborda temas un poco menos superficiales, como el honor, el sacrificio y el sentido del deber llevado al extremo más absurdo que convierten al ser humano en un simple objeto en manos de poderosos sin escrúpulos, conciencia ni moral.

Uno de los aspectos de ésta entrega que más impacto me causó, no son las escenas de violencia en combate. Sino aquellas en las que se presenta un sistema totalitario y caduco como el del Imperio del Sol Naciente en el cual, la vida de un simple ciudadano no valía nada, y esperaban que no sólo estuvieras dispuesto a sacrificar tu vida, sino que además esperaban que lo aceptaras con alegría porque “era un honor”.

Es curioso, o al menos a mí me lo pareció, ver que un Republicano convencido como Clint Eastwood se permitía criticar el siempre intocable y casi divino ejército americano en Flags of our Fathers, y en éste caso mostraba a los Japoneses con un lado humano, del cual están totalmente desprovistos en cualquier otra producción bélica que hayamos visto. En otras palabras, en ésta cinta no caemos en el clásico “todos los nazis y japoneses son malos” y “todos los americanos son buenos”.

El punto más acertado es sin duda que hecho de que la película se rodara íntegramente en japonés. De esta manera, la credibilidad, la autenticidad y el realismo es totalmente inquebrantable. A muchos no acostumbrados a ver las películas en VO, esto les molesta mucho porque es más cómodo oírlo en tu propio idioma sin duda.

También destaca de forma muy positiva la fotografía, con un tono tirando al gris verdoso que en algunos momentos te da la sensación de que la cinta sea en blanco y negro.

Escenas muy duras acompasadas por una música extraordinaria, hacen que el espectador sienta en su piel el horror de aquellos 20.000 japoneses, que únicamente podían elegir dos opciones, y ninguna de ellas te permitía vivir.

El principal punto negativo de éste producto es que en no pocas ocasiones cae en el aburrimiento. Hay diálogos demasiado largos y tal vez incluso filosóficos, o escenas de flash back no necesarias que rompen el ritmo, sobre todo considerando que se trata de una película con una duración muy respetable.

En definitiva una gran película en términos generales y una gran recomendación. Eso sí, no es apta para almas demasiado sensibles.

Rise of the Planet of the Apes

Hace ya unos 40 años, Chartlon Heston nos adentraba en un mundo diferente, yermo y hostil. Un mundo en el que todo vestigio de civilización humana tal cual la conocemos había sido sustituida por un grupo de simios, que ahora eran los amos mientras que los humanos eran sus cobayas.

En 1968 aparecía en la gran pantalla The Planet of the Apes, llegando a convertirse en uno de los referentes mundiales del género de Sci-Fi. Como la cosa funcionó, algún tiempo después llegaba una secuela, y no contentos con ello, llegaron tres entregas posteriores más, las cuales son tan horribles que no encajan ni en el género de serie B. De ésta manera se creó la Pentalogía del Planeta de los Símios.

Sabemos de buena tinta que la crueldad humana no tiene límites y por tanto, a alguien se le ocurrió que había que torturar más aún al espectador. Tim Burton en 2001 se inventó una historia paralela (un remake se podría decir) de la original del 68, creando una de las peores cintas de su filmografía (junto con Alicia en el país de las maravillas que aún estaba por venir).

Al menos yo pensaba que después de esto, nadie más osaría abrir la caja de Pandora. Sin embargo Rupper Wyatt pensó que era una buena idea explotar algo ya inexplotable y presentarnos una séptima entrega de la historia de los monitos. Algo muy “original” y sobre todo muy suculento. Lo mejor de todo, es que ésta terrible precuela o lo que sea, casi convierte en obras maestras las anteriores entregas. Rise of the Planet of the Apes.

Lo que más me ha sorprendido de todo, y la verdad es que empiezo a preocuparme, es que a muchísima gente, ésta cinta le parece buenísima. Empiezo a dudar seriamente de mi criterio cinematográfico. Nunca me he considerado un gran entendido en cine, pero he visto unas cuantas pelis y ahora empiezo a pensar que no entiendo nada de nada.

Alguien, en nombre de Dios, me puede decir qué es lo que tiene de bueno esta película???? Una hora y treinta y siete minutos de metraje que no aportan absolutamente nada de nada!!.

Para comenzar, la cinta es terriblemente lenta, considerando el hecho de que la mayor parte de los espectadores ya saben a dónde conduce la historia pero ésta se resiste en avanzar. Así mismo, toda la historia es tan inverosímil de principio a fin que no sé ni por dónde empezar a comentarla. Vamos a ver:

En primer lugar hay algo que no acabo de entender. El producto que diseñan probándolo en monos para qué es, para curar Alzheimer o para crear monos más listos? Porque al final la cosa no queda clara. Lo que sí queda claro es que lo que en Caesar (el mono protagonista) tarda años en desarrollarse (y eso que lleva el producto por herencia genética), en sus compañeros de jaula hace efecto inmediato y basta con rociarles una vez con el producto, y a todos a la vez.

Los monos, se nota a la legua que están generados por ordenador y el director se empeña en darnos primeros planos una y otra vez. Vale que Andi Serkis lo hace muy bien y estoy seguro que algún día se ganará el Oscar (que ahora se lo lleva cualquiera por cierto), pero tampoco insultemos la inteligencia del espectador.

No entraré demasiado a hablar de los actores porque realmente no hay nada que hablar. James Franco con su habitual cara de fumado, John Lithgow, un talento desaprovechado. Menos mal que nos regalaste aquella inmensa temporada en Dexter. ¿Pero qué decir de Tom Felton? Ya hizo bastante poco en Harry Potter, pero es que aquí da hasta pena. Para qué seguir.

Sin embargo, lo peor de lo peor viene ahora. En la película se nos da a entender que el compuesto que hace inteligentes a los monos, mata a los humanos. ¿Será esa la idea que tiene Rupper Wyatt para exterminar a la raza humana? ¿Un virus? Por Dios, que alguien le diga antes de que haga un disparate, que en la Cinta Original, la raza humana desaparece por la guerra nuclear.

Voy a parar porque si no puedo escribir folios y folios sobre esta cinta. Un pequeño guiño con la frase “get your paws of me you damned dirty ape” no camufla una bazofia, una soberbia pérdida de tiempo, yo diría que la peor película que he visto en muchos años. Lástima que lleve el nombre de su Gran predecesora.

Muy apta para todos aquellos que no se conforman con un perro o un gato como animal de compañía en casa.

domingo, 9 de octubre de 2011

Star Wars - The Return of the Jedi

Dicen que bien está lo que bien acaba, y aunque en este caso el producto final no fue todo lo grandioso que se esperaba, supongo que consiguió en su momento calmar la sed de aquellos que por la época jugaban con una linterna a modo de espada laser.

Tras el enorme The Empire Strikes Back, llegó por fin The Return of the Jedi para poner punto y final a una de las sagas mejor consideradas, más afamadas de la historia, y por qué no decirlo también, más suculentas hablando en términos económicos.


Recuerdo que durante mucho tiempo, y no sé muy bien porqué, ésta fue la entrega que más me gustaba de la denominada “Trilogía Clásica”. Sin embargo, con el tiempo llegué a ver que su predecesora era inmensamente mejor, y que ésta a pesar de ser una gran película, flojeaba por muchos puntos.

Como dije en las reseñas anteriores, yo me considero un gran fan de de la Saga en general. No obstante quiero dejar el fanatismo y las emociones de lado, y analizar éste filme de forma objetiva. Y creerme cuando os digo que hay material suficiente como para escribir folios y folios.

Como en términos generales la película me gusta, prefiero empezar por comentar todo aquello que chirría en ésta entrega para acabar con los contrapuntos positivos. Para comenzar vemos que el tono oscuro y tenebroso de su predecesora prácticamente se pierde, para movernos por una escala de colores que se va hacia el verde (Yabba, Dagobah, Endor, uniformes rebeldes, etc.).

Seguimos con lo que yo creo que es el principal punto débil, que no es otro que la poca originalidad del guión. A falta de ideas, volvemos a lo mismo, resulta que el Imperio construye….otra Death Star, dejan el mismo punto débil que la última vez pero esta vez más grande y para colmo informan a los rebeldes de su existencia.

Así mismo, tras haber presenciado la gran batalla en Hoth de Rebeldes contra los AT-AT Imperiales, ahora tenemos que presenciar una lucha de osos de peluche (¿no podían haber usado algo menos irrisorio?) contra una especie de gallinas mecánicas que se destruyen sólo con ponerles la zancadilla, en una parte de metraje demasiado larga, poco creíble y demasiado cargada de elemento cómico dadas las circunstancias. Es evidente que las leyes del Cine Familiar exigían algo así, pero por favor. Esta es una película dirigida al público adulto.

Las escenas añadidas de las versiones de DVD de 2004 son aberrantes. Las escenas de celebración en Naboo y Coruscant sobran totalmente puesto que en la trilogía clásica, ambos mundos no se mencionan jamás!!.

Por otro lado también aluciné, entre otras cosas, al ver que habían substituido al Anakin original (Sebastian Shaw) por Hayden Christensen en la escena final. Esto me parece un insulto y una falta de respeto por parte de Lucas hacia su reparto original. Os imagináis que hubieran sustituido también a Alec Guinnes por Iwan McGregor?

Ahora bien, la cinta como decía antes, también tiene puntos muy memorables que hacen que a pesar de todo lo anteriormente mencionado, se puedan perdonar todos los fallos y se pueda poner un punto y final con cierta dignidad.

La fotografía sigue siendo esplendida al igual que los decorados. Sin necesidad de entornos creados de forma artificial para dar sensación de realismo. Así mismo, el filme tampoco aburre por lo que no se pierde la sensación de aventura y acción en ningún momento.

Los actores siguen todos en su línea. Tal vez destaque algo más Mark Hamill en un papel algo más maduro que en las entregas previas, y aunque no impone el respeto que cabía esperar de un caballero Jedi como fueran Obi Wan Kenobi o Qui Gon Gin, tampoco lo hace del todo mal.

Para mi, lo mejor de todo es el combate final entre Darth Vader y Luke. No sólo es magistral en cuanto a su puesta en escena, sino que su combinación con la ya legendaria música de Williams sigue haciendo que cada vez que la mire, se me sigan poniendo los pelos de punta.

Así pues llegamos con ésta película al broche final de una gran historia creada como un cuento acabando con “y fueron felices y comieron perdices”.

El discurso del rey

No sé cuantas veces habré dicho que desde hace más de una década el mundo del Cine carece de originalidad y de ideas y que para cuando aparece una buena sugerencia, hay veinte horribles. Pues bien, esta es una de esas ocasiones en la que tenemos la excepción que confirma la regla como se suele decir.

El Discurso del Rey nos presenta una idea que en aquella época, los años 30, era prácticamente impensable. Las personas de sangre real también sufrían de miedos y complejos, sí, no eran super hombres que eran felices únicamente por estar podridos de dinero.

Colin Firth de una manera magistral da vida a quien años después sería el Rey Jorge VI de Inglaterra. Aquejado de tartamudez y acomplejado por su incapacidad de hablar en público, “Berti” entabla una relación que al final será de gran amistad con un logopeda australiano (Geoffry Rush) sin títulos ni acreditaciones y con unos métodos un tanto curiosos, que aportan el contrapunto cómico y a la vez sentimental a la película.

Como he dicho antes, en una época en la que a un miembro de la realeza era considerado casi como una divinidad, el trato cercano, quasi-descarado del logopeda con quien después pasará a ser Rey de Inglaterra, es un aspecto muy bien tratado en el filme y que da ese toque humano a la relación entre médico y paciente.

También quisiera destacar la ambientación. Juegos de luces y sombras, colores tristes y grises en un Londres con esa neblina que le caracteriza, en un ambiente de tensión e incertidumbre en el preludio de la II Guerra Mundial. También destaca una magnífica fotografía y una gran banda sonora que acompaña de forma magistral cada una de las escenas de la película.

Por el reparto aparecen una serie de actores de talla sacados de la saga de Harry Potter como Michael Gambon y Helena Bohan Carter que aportan su granito de arena, aunque el 98% del peso de la película recae sobre los dos protagonistas.

Quizás uno de los aspectos más logrados de éste filme es conseguir humanizar la figura de un Rey, ya que nunca he considerado la familia Real Británica (ni a ninguna otra) cercana al pueblo aunque los británicos los adoren mientras ellos se forran a su costa.

Si hemos de sacar algún punto negativo a esta entrega es un previsibilidad como suele ocurrir en la mayor parte de producciones que están basadas en hechos reales. Pero aunque esto ocurra, al menos desde mi punto de vista, en ningún esta previsibilidad hace caer en el aburrimiento.

Una gran propuesta y un soplo de aire fresco para la cansada industria del cine actual. Muy recomendada para todos aquellos que piensan que los Reyes tienen sangre azul.