sábado, 3 de octubre de 2009

Blade Runner

Todavía recuerdo la primera vez que ví ésta película hace ya unos cuantos años, pero sobre todo recuerdo con gran cariño el día que tuve la oportunidad, gracias a un buen amigo, de verla de nuevo en su 25 aniversario, en el festival de cine de Sitges.

¿Quién lo iba a decir verdad? Es curioso pensar que cuando en 1982 llegó al celuloide, fue un sonoro fracaso y realmente parecía estar destinada al cajón del olvido. Pero no fue así. Después de algo más de 25 años, ha pasado a ser la película de culto por excelencia para los fans de la ciencia ficción.

Blade Runner está basada, y digo basada ya que no se parece en gran cosa, en el relato de Philip K. Dick “Do androids dream of electric sheep?” y nos presenta un futuro oscuro, en el que la contaminación nuclear ha condenado al planeta a una noche prácticamente eterna y a una lluvia constante.

Para aquellos que no sepáis de qué va la historia, os adelanto cuatro cosas. Rick Deckard (Harrison Ford) es un “retirador” de Replicantes, robots creados por ingeniería genética a nuestra imagen y semejanza que se utilizaban en trabajos peligrosos. Tras un motín, son declarados ilegales en el planeta tierra y se crea la unidad de los Blade Runners, dedicados a eliminar estos androides.

Uno de los aspectos que más llama la atención de ésta cinta dirigida por Ridley Scott, es el potencial visual que tiene. Ya desde la secuencia inicial, sorprende al espectador con una ciudad de grandes rascacielos y vehículos que surcan el cielo entre enormes chimeneas, que lanzan llamaradas a la atmósfera. Y sobre todo, la impresionante escena del inmenso zigurat de Tyrel Corporation. Cuando George Lucas nos presentó la ciudad de Coruscant en La Amenza Fantasma, tuve un Deja Vu total.

Así mismo, otro aspecto muy acertado, es la mezcla entre una ambientación futurista y un vestuario propio de los años 30, combinando coches voladores con gabardinas más propias de un clásico de cine negro que de una película futurista.

Si hay algo que algunos siempre han criticado de esta película, es el exceso de diálogos filosóficos sobre el destino del ser humano y sobre la vida y la muerte.

Sin embargo, yo creo que precisamente son estos diálogos los que le dan el sentido y la riqueza al filme, creando escenas y momentos irrepetibles. Al final de la película, Roy Batty, interpretado por el casi desconocido Rutger Hauer, pronuncia uno de los monólogos más inolvidables de la historia del cine.

Realmente no existe término medio. Blade Runner o te encanta o te horroriza. He de admitir que a mí me fascina. Tal vez sea la estética, tal vez sea la impresionante banda sonora de Vangelis, o tal vez los diálogos. La verdad es que no lo sé, pero lo que si tengo muy claro, es que Blade Runner, es la joya de la corona de mi colección de películas.

Recomendada para todos aquellos aquellos que sueñan con ovejas eléctricas.

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