lunes, 21 de septiembre de 2009

2001: A Space Odyssey

Siempre es complicado y sobre todo arriesgado opinar sobre una película, y más aún cuando ésta, ha pasado a la historia como una de las mejores. Siempre han existido películas que han sido consideradas obras maestras o aquellas que simplemente han cumplido su cometido como fuente comercial de ingresos. En cualquier caso, todas cumplen con su objetivo por indeterminado que éste sea.

Sin embargo, aprovecharé este apartado para poder poner por escrito, aquello que durante años me ha estado dando vueltas en la cabeza y que he discutido largo y tendido con algunos colegas míos a los que el Cine también les despierta cierto gusanillo.

Y es que realmente, no puedo entender cómo una película como 2001 A Space Odyssey puede estar considerada una de las mejores películas de la historia, cuando me resulta incluso complicado no quedarme dormido viéndola.

Supongo que Kubrick pretendía en cierto modo asombrar al espectador con una película “rara” en la que no existe un argumento aparente, sino diferentes historias contadas de forma consecutiva con, eso sí, una puesta en escena llamativa y he de admitir, muy realista para la época. Había que innovar en el género de la ciencia ficción.

Por su puesto, ya la había visto cuando era niño y claro, el recuerdo que tenía era magnífico. Ahhh la mente de los niños… Sin embargo, creo que nunca olvidaré el día que se me ocurrió volver a verla, ya algo más mayorcito. A medida que iban pasando minutos y escenas, mi cara debía ir reflejando todo el asombro y la incredulidad que una cinta de éste calibre es capaz de provocar.

No sólo el hecho de que casi no haya diálogos en el film ya me pone muy nervioso, sino que además los pocos diálogos que hay, son de una pobreza y de un superfluo subido. Por ejemplo, la conversación telefónica que tiene el Dr. Floyd por el videoteléfono con su hija es de lo más ridícula, y está totalmente fuera de lugar puesto que no viene a cuento con el supuesto argumento de la película.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención, son los planos extremadamente largos con los que Kubrick intenta deleitarnos, aunque en mi caso sólo consigue aburrirme. Me refiero concretamente en las escenas en las que las naves espaciales aterrizan. Supongo que Kubrick quería hacer alarde de tecnología pero resultan un pelín pesadas.

La parte de la película que transcurre dentro de la estación espacial comienza de una forma muy prometedora con lo que parece un guión de una pelicula de misterio, consigue incluso captar la atención del espectador. por unos instantes. Sobre todo porque Hal9000 te hipnotiza con su lucecita roja y brillante. Pero no os hagais ilusiones, poco a poco la trama se va enfriando hasta acabar en el clásico "desconectemos manualmente el ordenador y larguémonos".

Pero vayamos por favor a mi escena favorita, la del monolito orbitando y el astronauta Bowman que sale a explorar. De repente se abre una ventana al hiperespacio y comienza un interminable viaje con lucecitas psicodélicas que acaban con Bowman envejeciendo y en su cama antes de morir. Vaya tela!! Aquí si que ya no sabía ni qué pensar, directamente me dediqué a acabar mis palomitas.

Que cada uno haga las interpretaciones que quiera de esta película, pero me da la sensación de los críticos de cine se han pasado un poco de la raya catalogando a esta cinta como obra maestra. De hecho quería que meditarias en lo siguiente: fijaros si la película será mala, que el símbolo por excelencia de la película ha servido para el logo del infame programa de Gran Hermano. No, si ya te digo yo que Dios los cría y ellos….

Hasta la próxima cinéfilos!!!!


No hay comentarios:

Publicar un comentario