José Corbacho hace algún tiempo en la tele reivindicaba que existe “mucho cine español bueno de verdad”. Si él lo dice será así. No voy a discutirlo aunque ya de entrada digo abiertamente que a mí el “producto interior bruto” generalmente no me suele gustar. Mira, manías que uno tiene.
Así que hoy hablaré de una curiosa sorpresa. Una cinta que me imagino no tuvo en su momento grandes pretensiones. Se trata de una película ambientada en un barrio de L’Hospitalet del Llobregat, aunque es una historia que podía haberse ambientado en cualquier barrio de éste gran país de pandereta nuestro. OJO SPOILERS!!!
Tapas se presenta como una serie de historias entrelazadas de lo más cotidianas en un barrio de ciudad.
En primer lugar tenemos la divertida y emotiva relación entre Lolo (Angel Andres Lopez) un egoísta tabernero a quien su mujer abandona y Mao (Jo Lee) un peculiar cocinero chino. Hay escenas muy divertidas con diálogos que no tienen desperdicio.
Después tenemos a Raquel (Elvira Mínguez) una cuarentona divorciada y Cesar (Rubén Ochandiano) un chavalín que trabaja en el super. Como os podéis imaginar, rollete al canto. Es la parte de la película que menos me gusta. Eso sin contar que Ochandiano debería aprender a hablar ya que la mitad de las veces no le entiendo nada.
Y por último, para mí la mejor historia, la de Don Mariano (Alberto de Mendoza) y Doña Conchi (María Galiana). Un matrimonio mayor. El enfermo terminal y ella la buena mujer que cuida de él hasta el último momento. Tenemos la irrisoria situación de que la anciana trafica con droga pero es algo anecdótico, dentro de una bonita historia. Muy muy emotiva.
Hay algunos personajes adicionales, entre los que como secundario principal tendríamos a Darío Paso como el colega de Cesar. Muy cargante para mi gusto (aunque me imagino que esa es su función) y es un personaje que si lo quitas, en ningún momento notarias su falta.
A pesar de que aparentemente todas las historias son independientes. Todas ellas se interrelacionan por el hecho de ser aspectos de la vida cotidiana que ocurren en un mismo barrio. Nadie conoce a nadie, pero todo el mundo sabe quién eres.
Humor, sentimientos, ternura. Te hará reír. Tal vez te haga llorar. Tal vez las dos cosas. No destaco la fotografía. No destaco la música. Lo que destaco es una buena historia, bien llevada, bien enlazada y que en ningún momento ves como algo surrealista.
Un Ole! para José Corbacho que ha sido capaz de hacerme decir, que no todo el cine español es malo.
Así que hoy hablaré de una curiosa sorpresa. Una cinta que me imagino no tuvo en su momento grandes pretensiones. Se trata de una película ambientada en un barrio de L’Hospitalet del Llobregat, aunque es una historia que podía haberse ambientado en cualquier barrio de éste gran país de pandereta nuestro. OJO SPOILERS!!!
Tapas se presenta como una serie de historias entrelazadas de lo más cotidianas en un barrio de ciudad.En primer lugar tenemos la divertida y emotiva relación entre Lolo (Angel Andres Lopez) un egoísta tabernero a quien su mujer abandona y Mao (Jo Lee) un peculiar cocinero chino. Hay escenas muy divertidas con diálogos que no tienen desperdicio.
Después tenemos a Raquel (Elvira Mínguez) una cuarentona divorciada y Cesar (Rubén Ochandiano) un chavalín que trabaja en el super. Como os podéis imaginar, rollete al canto. Es la parte de la película que menos me gusta. Eso sin contar que Ochandiano debería aprender a hablar ya que la mitad de las veces no le entiendo nada.
Y por último, para mí la mejor historia, la de Don Mariano (Alberto de Mendoza) y Doña Conchi (María Galiana). Un matrimonio mayor. El enfermo terminal y ella la buena mujer que cuida de él hasta el último momento. Tenemos la irrisoria situación de que la anciana trafica con droga pero es algo anecdótico, dentro de una bonita historia. Muy muy emotiva.
Hay algunos personajes adicionales, entre los que como secundario principal tendríamos a Darío Paso como el colega de Cesar. Muy cargante para mi gusto (aunque me imagino que esa es su función) y es un personaje que si lo quitas, en ningún momento notarias su falta.
A pesar de que aparentemente todas las historias son independientes. Todas ellas se interrelacionan por el hecho de ser aspectos de la vida cotidiana que ocurren en un mismo barrio. Nadie conoce a nadie, pero todo el mundo sabe quién eres.
Humor, sentimientos, ternura. Te hará reír. Tal vez te haga llorar. Tal vez las dos cosas. No destaco la fotografía. No destaco la música. Lo que destaco es una buena historia, bien llevada, bien enlazada y que en ningún momento ves como algo surrealista.
Un Ole! para José Corbacho que ha sido capaz de hacerme decir, que no todo el cine español es malo.

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