Los fans, aquellos que crecieron leyendo los libros. Aquellos que cuando apenas contaban 10 u 11 años tuvieron entre sus manos el librito de La Piedra Filosofal, se amontonan ahora y se precipitan en tropel a las puertas de las salas de cine. En su momento acompañados por sus padres, ahora probablemente acompañados de alguna chica/o o de sus amigotes. Todos quieren ver, a pesar de que ya lo saben, cómo acaban 11 años de espera. OJO SPOILERS!!!
Final de Saga. Final de colección. Final de toda una década. A pesar de que uno se espera lo peor, me siento en el sofá con ciertas ganas (al cine no me atreví a ir), cojo el mando, le doy al play y… ¿Qué tenemos?. Pues tenemos una grandísima tomadura de pelo.
Yates ya se había cargado las anteriores entregas, pero parece que el tío no desfallece. Las últimas entregas novelísticas de la saga están llenas de detalles, llenas de aspectos importantes que no se pueden dejar de lado porque sino la historia carecerá de continuidad y de razón de ser.
Pues bien, Yates ha seguido con su estilo videoclipero, centrándose únicamente en meter efectos especiales y una escena detrás de otra sin explicación alguna. De esta manera, los espectadores no avezados en el mundo de Harry Potter no se enterarán de nada. Lo esencial se ha quedado en el tintero.
Los personajes pierden carisma. ¡Todos! Harry Potter parece idiota y sus compañeros son los que ganan protagonismo aunque tampoco creáis que demasiado. No pasamos del estereotipo.
La parte más infame de la película se centra en la batalla final. Carece de emoción. Los planos son caóticos y demasiado rápidos. Las varitas mágicas parecen pistolas laser y hay muertes muy significativas, como la de Fred, pero pasan por ellas de soslayo y de una forma inmisericorde. Enfocando cadáveres dos segundos no se consigue emocionar a nadie Yates, entiéndelo.
Recuerdo en el señor de los anillos, en la tercera entrega, en varias escenas se me pusieron los pelos de punta y se me cayeron lágrimas de la emoción. Aquí debería haber pasado lo mismo, pero Yates lo ha hecho fatal.
En un intento desesperado de arrancar algún sentimiento, aunque fracasa estrepitosamente, Yates pone a Neville a soltar el discursito ese del bien y el mal en plan Theoden o Aragorn, pero resulta irrisorio, carente de credibilidad y más aun cuando tiene a Voldemort riéndose en su cara.
Aaah, y cuando Harry por fin, mata a Voldemort, la gente actúa como si nada hubiera pasado. Mira, estaba en el guión y ya está. Aquí no ha pasado nada. Ni una celebración. Ni un gracias. Nada de nada. No hay climax. La falta de emoción es total y uno se pregunta ¿tanto cuento para esto?.
Hay una cosa curiosa que estoy seguro que todos los lectores e incluso aquellos que no lo son se estarán preguntando. ¿Porqué nunca se ha cerrado la casa Slythering o se ha substituido por otra? Es que es la leche. Se sabe que de allí sólo salen magos malos, se sabe que son racistas y defensores de la pureza racial de los magos, Voldemort salió de allí, todos los Death Eaters salen de allí… vamos, blanco y en botella. Sin embargo la casa sigue en funcionamiento incluso después de la guerra contra Voldemort. Por favor. Es como si después de la Segunda Guerra Mundial se hubiera permitido la existencia del partido Nazi en el parlamento Alemán.
En definitiva, demasiados agujeros en el guión. Demasiada falta de emoción. Demasiado metraje para tan poca chicha. Se acaba una década de saga de la peor manera posible. Me atrevo a decir que Harry Potter pasará al olvido en menos de 5 años. Me alucina que Rowling haya permitido este sacrilegio de sus obras, aunque supongo que con unos cuantos miles de de dólares uno olvida hasta su propio nombre.
Una lástima.
Final de Saga. Final de colección. Final de toda una década. A pesar de que uno se espera lo peor, me siento en el sofá con ciertas ganas (al cine no me atreví a ir), cojo el mando, le doy al play y… ¿Qué tenemos?. Pues tenemos una grandísima tomadura de pelo.Yates ya se había cargado las anteriores entregas, pero parece que el tío no desfallece. Las últimas entregas novelísticas de la saga están llenas de detalles, llenas de aspectos importantes que no se pueden dejar de lado porque sino la historia carecerá de continuidad y de razón de ser.
Pues bien, Yates ha seguido con su estilo videoclipero, centrándose únicamente en meter efectos especiales y una escena detrás de otra sin explicación alguna. De esta manera, los espectadores no avezados en el mundo de Harry Potter no se enterarán de nada. Lo esencial se ha quedado en el tintero.
Los personajes pierden carisma. ¡Todos! Harry Potter parece idiota y sus compañeros son los que ganan protagonismo aunque tampoco creáis que demasiado. No pasamos del estereotipo.
La parte más infame de la película se centra en la batalla final. Carece de emoción. Los planos son caóticos y demasiado rápidos. Las varitas mágicas parecen pistolas laser y hay muertes muy significativas, como la de Fred, pero pasan por ellas de soslayo y de una forma inmisericorde. Enfocando cadáveres dos segundos no se consigue emocionar a nadie Yates, entiéndelo.
Recuerdo en el señor de los anillos, en la tercera entrega, en varias escenas se me pusieron los pelos de punta y se me cayeron lágrimas de la emoción. Aquí debería haber pasado lo mismo, pero Yates lo ha hecho fatal.
En un intento desesperado de arrancar algún sentimiento, aunque fracasa estrepitosamente, Yates pone a Neville a soltar el discursito ese del bien y el mal en plan Theoden o Aragorn, pero resulta irrisorio, carente de credibilidad y más aun cuando tiene a Voldemort riéndose en su cara.
Aaah, y cuando Harry por fin, mata a Voldemort, la gente actúa como si nada hubiera pasado. Mira, estaba en el guión y ya está. Aquí no ha pasado nada. Ni una celebración. Ni un gracias. Nada de nada. No hay climax. La falta de emoción es total y uno se pregunta ¿tanto cuento para esto?.
Hay una cosa curiosa que estoy seguro que todos los lectores e incluso aquellos que no lo son se estarán preguntando. ¿Porqué nunca se ha cerrado la casa Slythering o se ha substituido por otra? Es que es la leche. Se sabe que de allí sólo salen magos malos, se sabe que son racistas y defensores de la pureza racial de los magos, Voldemort salió de allí, todos los Death Eaters salen de allí… vamos, blanco y en botella. Sin embargo la casa sigue en funcionamiento incluso después de la guerra contra Voldemort. Por favor. Es como si después de la Segunda Guerra Mundial se hubiera permitido la existencia del partido Nazi en el parlamento Alemán.
En definitiva, demasiados agujeros en el guión. Demasiada falta de emoción. Demasiado metraje para tan poca chicha. Se acaba una década de saga de la peor manera posible. Me atrevo a decir que Harry Potter pasará al olvido en menos de 5 años. Me alucina que Rowling haya permitido este sacrilegio de sus obras, aunque supongo que con unos cuantos miles de de dólares uno olvida hasta su propio nombre.
Una lástima.

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