En el mundo de las producciones detectivescas hay generalmente dos formas de contar un crimen. Una es mantener en secreto la identidad del asesino hasta el final para el/la detective de turno haga su brillante deducción o bien, que el espectador sepa desde el principio quien ha sido el asesino y ver como el detective va atando los cabos hasta poder inculparlo.
El primer método era el típico de Hercule Poirot y el segundo es el de nuestro protagonista de hoy el cual voy a describir. Una gabardina usada hasta para dormir. Un traje arrugado y raido de color indeterminado. Una camisa de color amarillento de lejía. Unos zapatos tan gastados que parece que tengan 20 años. Una corbata verdosa que parece un trapo. Pelo rizado revuelto y un cigarro de color verde a medio consumir en la boca. Un coche de los años 50.
Efectivamente, Colombo. Protagonizado a la perfección por el enorme Peter Falk, papel que le llevó a ganar unos cuantos Grammys, en una serie televisiva que ha pasado a la historia como una de las mejores, a pesar de las incomprensibles puntuaciones que algunos foros cinematográficos le otorgan.
La serie en sí no era complicada como nunca lo ha sido una producción de detectives. Ni grandes tramas ni giros ni 12 episodios interrelacionados para al final no acabar entiendo nada. Cada episodio de una duración de entre 70-90 minutos era independiente de los demás.
Generalmente todos los episodios tenían como plato principal un asesino de poca monta, de clase alta y que prácticamente siempre mataba por asuntos económicos. El asesinato es “perfectamente” llevado a cabo. Con sincronización, todo calculado, todo medido y con una coartada quasi-perfecta en la que el aspecto “control de la hora y el tiempo” solía estar presente.
El aspecto desaliñado del Teniente siempre destacaba con la inmaculada presencia del ricachón de turno el cual se creía muy listo dando explicaciones mediante las cuales se iba metiendo solito en el agujero mientras el teniente, con cara de interés y con su cigarro en la mano decía “eso lo explica todo señor”. Así mismo, todos aquellos que hemos visto esta serie, sabemos que tras un “no le molesto más señor” venía un “aaah casi se me olvida señor…”
El primer método era el típico de Hercule Poirot y el segundo es el de nuestro protagonista de hoy el cual voy a describir. Una gabardina usada hasta para dormir. Un traje arrugado y raido de color indeterminado. Una camisa de color amarillento de lejía. Unos zapatos tan gastados que parece que tengan 20 años. Una corbata verdosa que parece un trapo. Pelo rizado revuelto y un cigarro de color verde a medio consumir en la boca. Un coche de los años 50.
Efectivamente, Colombo. Protagonizado a la perfección por el enorme Peter Falk, papel que le llevó a ganar unos cuantos Grammys, en una serie televisiva que ha pasado a la historia como una de las mejores, a pesar de las incomprensibles puntuaciones que algunos foros cinematográficos le otorgan.La serie en sí no era complicada como nunca lo ha sido una producción de detectives. Ni grandes tramas ni giros ni 12 episodios interrelacionados para al final no acabar entiendo nada. Cada episodio de una duración de entre 70-90 minutos era independiente de los demás.
Generalmente todos los episodios tenían como plato principal un asesino de poca monta, de clase alta y que prácticamente siempre mataba por asuntos económicos. El asesinato es “perfectamente” llevado a cabo. Con sincronización, todo calculado, todo medido y con una coartada quasi-perfecta en la que el aspecto “control de la hora y el tiempo” solía estar presente.
El aspecto desaliñado del Teniente siempre destacaba con la inmaculada presencia del ricachón de turno el cual se creía muy listo dando explicaciones mediante las cuales se iba metiendo solito en el agujero mientras el teniente, con cara de interés y con su cigarro en la mano decía “eso lo explica todo señor”. Así mismo, todos aquellos que hemos visto esta serie, sabemos que tras un “no le molesto más señor” venía un “aaah casi se me olvida señor…”
Los episodios mostraban una relación casi de amistad entre detective-asesino tras la cual, el Teniente Colombo acababa recabando suficiente información y pruebas como para dejar al asesino con cara de tonto con una maestría ejemplar.
Como punto negativo he de comentar que en algunos casos, los guiones y las “soluciones” están cogidos un poquito con pinzas, pero eso no me impide valorar esta serie televisiva como magistral.
Entre los “guest stars” que hemos visto a lo largo de la serie, destacan grandes actores (algunos se van repitiendo en episodios) como Dick Van Dyke, Gene Barry, Jack Cassidy, Robert Culp, Patrick McGoohan, etc.
Entre mis episodios favorites y que recomiendo encarecidamente se encuentran algunos como “Any old port in a storm”, “Double exposure”, “An exercise in fatality”, “Now you see him” o “By dawn’s early light”.
Esta serie también tiene toques curiosos que han despertado toda clase de chismorreos entre los fans y que me gustaría comentar.
En primer lugar la famosa “mi mujer”, jamás sale en la serie al igual que “mi cuñado” aunque los menciona en cada episodio. Se ha llegado a especular que no era más que un recurso para entablar conversación con el asesino ya que en realidad nunca estuvo casado en la serie. Vete a saber.
Colombo no tiene nombre de pila ya que nunca lo dice. En un episodio le preguntan su nombre de pila y el responde “Teniente”. Un poco como pasaba con MacGyver. Ahora bien, en un episodio, al enseñar su placa hay un plano muy cercano que permite leer “Frank”.
En definitiva, un gran clásico que no puede faltar en la colección de un amante del género policiaco y que ha sabido aguantar el paso del tiempo con dignidad. Dentro de pocos días habrá pasado un año desde el fallecimiento de Peter Falk (23 de Junio de 2011) pero para siempre quedarán en el recuerdo todos aquellos momentos que nos hizo pasar con sus interpretaciones.
Como punto negativo he de comentar que en algunos casos, los guiones y las “soluciones” están cogidos un poquito con pinzas, pero eso no me impide valorar esta serie televisiva como magistral.
Entre los “guest stars” que hemos visto a lo largo de la serie, destacan grandes actores (algunos se van repitiendo en episodios) como Dick Van Dyke, Gene Barry, Jack Cassidy, Robert Culp, Patrick McGoohan, etc.
Entre mis episodios favorites y que recomiendo encarecidamente se encuentran algunos como “Any old port in a storm”, “Double exposure”, “An exercise in fatality”, “Now you see him” o “By dawn’s early light”.
Esta serie también tiene toques curiosos que han despertado toda clase de chismorreos entre los fans y que me gustaría comentar.
En primer lugar la famosa “mi mujer”, jamás sale en la serie al igual que “mi cuñado” aunque los menciona en cada episodio. Se ha llegado a especular que no era más que un recurso para entablar conversación con el asesino ya que en realidad nunca estuvo casado en la serie. Vete a saber.
Colombo no tiene nombre de pila ya que nunca lo dice. En un episodio le preguntan su nombre de pila y el responde “Teniente”. Un poco como pasaba con MacGyver. Ahora bien, en un episodio, al enseñar su placa hay un plano muy cercano que permite leer “Frank”.
En definitiva, un gran clásico que no puede faltar en la colección de un amante del género policiaco y que ha sabido aguantar el paso del tiempo con dignidad. Dentro de pocos días habrá pasado un año desde el fallecimiento de Peter Falk (23 de Junio de 2011) pero para siempre quedarán en el recuerdo todos aquellos momentos que nos hizo pasar con sus interpretaciones.
Un grande entre los grandes. Aprovecho la ocasión para rendir homenaje al Teniente más famoso de todos los tiempos.

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