jueves, 28 de junio de 2012

El Pianista

Alguna vez he dicho que películas sobre el holocausto hay unas cuantas docenas, así que si uno quiere sobresalir en ésta temática, ha de presentar algo que no hayamos visto ya infinidad de veces.

Las películas basadas en el Holocausto generalmente son de tres tipos, las que pretenden provocar lágrima fácil (véase La Lista de Schlinder), las estilo documental (La Zona Gris) y las basadas en personajes reales como la que presento hoy.

Nuestro protagonista de hoy es, o mejor dicho era Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody), El Pianista. Sus vivencias, tal vez no demasiado diferentes a las que vivieron otros tantos miles de seres humanos, que el único crimen que habían cometido, es el de ser Judíos. OJO SPOILERS!!

Polanski nos presenta esta producción de 150 minutos de duración como si de una obra de teatro se tratara. Tres actos claramente diferenciados. En el primero, la apertura, vemos como entre 1938 y 1939, los ciudadanos Judíos de toda Polonia ven con asombro como paso a paso y de una forma que es terroríficamente y perversamente permisiva por parte de otros países del viejo continente, se les va humillando y pisoteando cada vez más y más.

En segundo acto, el nudo, Polanski pone toda la carne en el asador para mostrar de una forma brillante el horrible mundo del infame Ghetto de Varsovia, que él mismo conoció. Aquí no existen derechos humanos. Falta comida, falta trabajo, falta sitio y los cadáveres se amontonan en las aceras.

Este acto se podría decir que finaliza con la deportación de la familia de Szpilman a Treblinka y de la que él se libra por los pelos. Parece que lo peor ya ha acabado, pero nada más lejos de la realidad.

El tercer y último acto, desenlace podría decirse, es la muestra del instinto de supervivencia del ser humano. Szpilman pasa tres años encerrado en diferentes pisos de Varsovia, pasando hambre y enfermedades en completa soledad. Sus deámbulos por una Varsovia en ruinas narran brevemente hacia el final de la película el encuentro de nuestro protagonista con un oficial alemán (Thomas Kretschmann) que no solo respeta su escondite sino que lo alimenta de vez en cuando.

Este oficial murió en 1952 preso de los soviéticos así que nunca se llegó a saber por qué ayudó a Szpilman. Tal vez lo hizo en un intento de dejar constancia de que no todos los alemanes eran monstruos o quizás simplemente fue un hecho de indiferencia ante una inminente pérdida de la guerra. La cuestión es que el espectador agradece esta pequeña muestra de humanidad, en una cinta repleta de pesadillas.

Mi propia conclusión es que Polanski ha querido dejar reflejo de que mientras toda Alemania fue crucificada después de la guerra por sembrar el terror en el mundo, la mayor parte de Europa se limitó a mirar hacia otro lado cuando Hitler subía como la espuma. Y este oficial alemán, tal vez sea la muestra de que aún queda bondad y moral en este maltrecho mundo.

No me atrevería a decir que El Pianista es la mejor película sobre el Holocausto. Pero desde luego si una de las más angustiantes y con una enorme carga emocional.

martes, 26 de junio de 2012

Sherlock Holmes - A Game of Shadows

A veces pienso que soy muy cansino diciendo eso de que segundas partes nunca fueron buenas. Cuando escribí la reseña de la primera entrega de Sherlock Holmes dije que tenía muchas ganas de ver el segundo filme de la, llamémosle “saga”. OJO SPOILERS!!!

Sin embargo, una vez vista Game of Shadows, el regustillo con el que me he quedado es bastante amargo. Esta entrega ya no sigue los pasos de su predecesora. Lejos de ser original, éste filme basa su “atractivo” en un gran número de explosiones, situaciones absurdas, humor cutre y peleas a cascoporro.

Lo bueno y lo realmente bonito de Sherlock Holmes es ver cómo va atando cabos y como soluciona sus casos con su sorprendente inteligencia y capacidad de deducción. Algo que sí que se dejó ver en la primera entrega, pero que aquí brilla por su ausencia.

El ritmo intenta ser trepidante casi desde el primer minuto y ahí está el error, ya que en cuanto hay alguna pausa, el guión se cae y el espectador se aburre. Al final, más que una película de misterio policíaco, parece una ginkama en la que los protagonistas van saltando de ciudad en ciudad en una especie de Vuelta al Mundo en 80 días.

Los personajes ya conocidos siguen en la línea. Watson (Jude Law) sigue siendo un hombre valiente, de acción, resolutivo y casi tan o más inteligente que su compañero Holmes.

Mary (Kelly Reilly), no aporta demasiado, al igual que en la primera entrega pero tampoco se puede decir que sobre. Papel aceptable y respetable.

Sherlock Holmes (Dawney Jr.) es quizás es personaje que más ha sufrido en esta nueva entrega si bien ya se innovó bastante en la primera película al presentárnoslo como un hombre de acción, más que intelectual. En esta ocasión se le presenta como un payaso con tendencia hacia la mamarrachez. Un poco de humor es bueno, pero demasiado convierten al personaje en un bufón.

Debo decir, que una de las cosas que más me gustó fue la rápida eliminación de Irene Adler de escena. No sólo Rachel McAdams no me gusta nada como actriz sino que además el personaje de Irene, tal y como ha sido presentado, me resulta cargante hasta la saciedad. Fue un auténtico alivio ver que no saldrá más.

De las nuevas apariciones la verdad es que poco se puede destacar, en positivo me refiero. Mycroft Holmes (Stephen Fry) es patético y mejor no hablar de él. Por cierto, ¿era necesario sacarlo en pelotas?.

El Coronel Moran (Paul Anderson) pasa prácticamente desapercibido. Únicamente se sabe que fuma cigarrillos de liar y que es capaz de acertarle a una mosca a un kilometro con un rifle. Desparece de escena sin dejar rastro. ¿personaje importante? ¿personaje secundario? Quien sabe.

El tan esperado Profesor Moriarty (Jared Harris) es un fracaso de Villano. No impone como debería y la verdad es que Lord Blackwood da mucho más miedo, algo que no debería pasar. Personaje poco convincente.

Y last but not least, Madam Simza (Noomi Rapace). Una gitana tan creíble como si me disfrazaras a mí de torero. Es un personaje totalmente prescindible y que se ha utilizado claramente para rellenar el hueco de Irene Adler. Nada más a destacar.

En fin, poco más se puede decir. Personajes que dan vergüenza ajena. Un refrito de James Bond en pleno siglo XIX, junto con acción desmesurada, balas volando a cámara lenta y dos hombres bailando juntos un vals en una fiesta de alta sociedad. Decepcionante y rozando lo absurdo.

El toque final de la “muerte de Sherlock Holmes” está muy mal “diseñado”. El director lo mete con pinzas para que los fieles a Doyle no puedan decir nada, pero no ha sido capaz de aguantarse. A faltado valentía. Esa aparición final de Holmes “camuflado” era innecesaria. ¿Tanto le costaba deja la cosa en suspense o no iba a poder dormir? Vaya tela.

Acabando. Gran decepción. No obstante, espero que Guy sea capaz de demostrarnos en una tercera entrega que puede mantener a Sherlock Holmes al nivel de su primera película, recuperando la esencia del personaje de Doyle. Le doy el beneficio de la duda…

miércoles, 6 de junio de 2012

Colombo

En el mundo de las producciones detectivescas hay generalmente dos formas de contar un crimen. Una es mantener en secreto la identidad del asesino hasta el final para el/la detective de turno haga su brillante deducción o bien, que el espectador sepa desde el principio quien ha sido el asesino y ver como el detective va atando los cabos hasta poder inculparlo.

El primer método era el típico de Hercule Poirot y el segundo es el de nuestro protagonista de hoy el cual voy a describir. Una gabardina usada hasta para dormir. Un traje arrugado y raido de color indeterminado. Una camisa de color amarillento de lejía. Unos zapatos tan gastados que parece que tengan 20 años. Una corbata verdosa que parece un trapo. Pelo rizado revuelto y un cigarro de color verde a medio consumir en la boca. Un coche de los años 50.

Efectivamente, Colombo. Protagonizado a la perfección por el enorme Peter Falk, papel que le llevó a ganar unos cuantos Grammys, en una serie televisiva que ha pasado a la historia como una de las mejores, a pesar de las incomprensibles puntuaciones que algunos foros cinematográficos le otorgan.

La serie en sí no era complicada como nunca lo ha sido una producción de detectives. Ni grandes tramas ni giros ni 12 episodios interrelacionados para al final no acabar entiendo nada. Cada episodio de una duración de entre 70-90 minutos era independiente de los demás.

Generalmente todos los episodios tenían como plato principal un asesino de poca monta, de clase alta y que prácticamente siempre mataba por asuntos económicos. El asesinato es “perfectamente” llevado a cabo. Con sincronización, todo calculado, todo medido y con una coartada quasi-perfecta en la que el aspecto “control de la hora y el tiempo” solía estar presente.

El aspecto desaliñado del Teniente siempre destacaba con la inmaculada presencia del ricachón de turno el cual se creía muy listo dando explicaciones mediante las cuales se iba metiendo solito en el agujero mientras el teniente, con cara de interés y con su cigarro en la mano decía “eso lo explica todo señor”. Así mismo, todos aquellos que hemos visto esta serie, sabemos que tras un “no le molesto más señor” venía un “aaah casi se me olvida señor…”

Los episodios mostraban una relación casi de amistad entre detective-asesino tras la cual, el Teniente Colombo acababa recabando suficiente información y pruebas como para dejar al asesino con cara de tonto con una maestría ejemplar.

Como punto negativo he de comentar que en algunos casos, los guiones y las “soluciones” están cogidos un poquito con pinzas, pero eso no me impide valorar esta serie televisiva como magistral.

Entre los “guest stars” que hemos visto a lo largo de la serie, destacan grandes actores (algunos se van repitiendo en episodios) como Dick Van Dyke, Gene Barry, Jack Cassidy, Robert Culp, Patrick McGoohan, etc.

Entre mis episodios favorites y que recomiendo encarecidamente se encuentran algunos como “Any old port in a storm”, “Double exposure”, “An exercise in fatality”, “Now you see him” o “By dawn’s early light”.

Esta serie también tiene toques curiosos que han despertado toda clase de chismorreos entre los fans y que me gustaría comentar.

En primer lugar la famosa “mi mujer”, jamás sale en la serie al igual que “mi cuñado” aunque los menciona en cada episodio. Se ha llegado a especular que no era más que un recurso para entablar conversación con el asesino ya que en realidad nunca estuvo casado en la serie. Vete a saber.

Colombo no tiene nombre de pila ya que nunca lo dice. En un episodio le preguntan su nombre de pila y el responde “Teniente”. Un poco como pasaba con MacGyver. Ahora bien, en un episodio, al enseñar su placa hay un plano muy cercano que permite leer “Frank”.

En definitiva, un gran clásico que no puede faltar en la colección de un amante del género policiaco y que ha sabido aguantar el paso del tiempo con dignidad. Dentro de pocos días habrá pasado un año desde el fallecimiento de Peter Falk (23 de Junio de 2011) pero para siempre quedarán en el recuerdo todos aquellos momentos que nos hizo pasar con sus interpretaciones.


Un grande entre los grandes. Aprovecho la ocasión para rendir homenaje al Teniente más famoso de todos los tiempos.