Poco me importa lo que digan otros, o las puntuaciones que ésta cinta haya tenido en Filmaffinity o IMDB. Para mí, Los cañones de Navarone, es y seguirá siendo siempre la mejor película del género bélico que se hay hecho jamás.
Me hace mucha gracia, que algunos la consideran mediocre al compararla con Salvar al soldado Ryan o incluso con Pearl Harbor. Obviando el hecho de que les separan casi 40 años, es como intentar comparar un huevo con una castaña.
Me hace mucha gracia, que algunos la consideran mediocre al compararla con Salvar al soldado Ryan o incluso con Pearl Harbor. Obviando el hecho de que les separan casi 40 años, es como intentar comparar un huevo con una castaña. Una no tiene nada que ver con las otras, salvo el hecho de que las dos tengan la SGM como escenario, así que no perderé el tiempo desprestigiando una para ensalzar la otra. Me limitaré a exponer porqué éste film se ha ganado por méritos propios su sitio entre los grandes clásicos del cine bélico.
Antes de nada, debo aclarar que no he leído la novela de Alistair MacLean, así que no puedo valorar su lealtad al texto original. OJO SPOILERS!!
En primer lugar, el reparto es simplemente brillante, David Niven, Gregory Peck, Anthony Queen, Anthony Quayle. En fin, qué puedo decir, todos actores de primerísimo nivel. Gregory Peck es nuestro serio comandante mientras que Niven, como casi siempre, es el alívio cómico en quizás una de sus más brillantes interpretaciones.
La cinta es bastante fluida, se mueve a un paso ligero cuando es necesario y se ralentiza en el momento preciso, eso sí, todo dentro de una sincronización perfecta en el claro contrarreloj en el que se encuentran nuestros protagonistas para cumplir su misión.
A efectos prácticos, este filme tiene todos los ingredientes de una película bélica clásica: misión peligrosa, el traidor del grupo, algo de humor, algo de romance, algo de violencia y un final más o menos feliz. Todo bien pautado y llevado a la pantalla paso por paso. Todo bastante visto, pero no queda nada mal en este caso.
Es evidente, que por mucho que me guste, este filme tiene sus fallos, claro que los tiene. Sería de hipócritas no reconocerlo. El argumento en sí es demasiado increíble y todo parece cogido con pinzas. Pero bueno, realmente todas las películas de comandos suelen ser así. Misiones casi suicidas, con práctica certeza de fracaso en las que mil cosas tienen que salir bien para que el resultado sea la victoria.
Por otro lado, en ésta película se vuelve a mostrar a los Nazis como unos perfectos idiotas. Hay unos 3.000 soldados en los barracones, pero ni uno sólo haciendo guardia dentro de la guarida de los cañones. Si realmente eran así de idiotas, lo que me sorprende es que no perdieran la guerra 3 años antes.
En fin, en todas partes se cuecen habas suelo decir yo. Me da lo mismo. El cariño especial que le tengo a ésta película y su gran valía como producto de entretenimiento limpia cualquier mancha que le haya podido salir en estos 50 años.
Ya veremos si dentro de 50 años se habla de Salvar al soldado Ryan o de Pearl Harbor. El tiempo lo dirá.
Antes de nada, debo aclarar que no he leído la novela de Alistair MacLean, así que no puedo valorar su lealtad al texto original. OJO SPOILERS!!
En primer lugar, el reparto es simplemente brillante, David Niven, Gregory Peck, Anthony Queen, Anthony Quayle. En fin, qué puedo decir, todos actores de primerísimo nivel. Gregory Peck es nuestro serio comandante mientras que Niven, como casi siempre, es el alívio cómico en quizás una de sus más brillantes interpretaciones.
La cinta es bastante fluida, se mueve a un paso ligero cuando es necesario y se ralentiza en el momento preciso, eso sí, todo dentro de una sincronización perfecta en el claro contrarreloj en el que se encuentran nuestros protagonistas para cumplir su misión.
A efectos prácticos, este filme tiene todos los ingredientes de una película bélica clásica: misión peligrosa, el traidor del grupo, algo de humor, algo de romance, algo de violencia y un final más o menos feliz. Todo bien pautado y llevado a la pantalla paso por paso. Todo bastante visto, pero no queda nada mal en este caso.
Es evidente, que por mucho que me guste, este filme tiene sus fallos, claro que los tiene. Sería de hipócritas no reconocerlo. El argumento en sí es demasiado increíble y todo parece cogido con pinzas. Pero bueno, realmente todas las películas de comandos suelen ser así. Misiones casi suicidas, con práctica certeza de fracaso en las que mil cosas tienen que salir bien para que el resultado sea la victoria.
Por otro lado, en ésta película se vuelve a mostrar a los Nazis como unos perfectos idiotas. Hay unos 3.000 soldados en los barracones, pero ni uno sólo haciendo guardia dentro de la guarida de los cañones. Si realmente eran así de idiotas, lo que me sorprende es que no perdieran la guerra 3 años antes.
En fin, en todas partes se cuecen habas suelo decir yo. Me da lo mismo. El cariño especial que le tengo a ésta película y su gran valía como producto de entretenimiento limpia cualquier mancha que le haya podido salir en estos 50 años.
Ya veremos si dentro de 50 años se habla de Salvar al soldado Ryan o de Pearl Harbor. El tiempo lo dirá.

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