miércoles, 30 de mayo de 2012

Harry Potter and The Half blood Prince

Tras una penosa quinta parte de manos de Yates, el cual no tuvo claro si estaba haciendo una película de magos o una de adolescentes de instituto (y sigue sin saberlo), poco cabía esperar ya de una saga, la cual había perdido ya todo su atractivo por el camino.

Quizás la ferviente pasión de los lectores mantenía aun una cierta esperanza en lo que podía venir. No obstante, todo se vino definitivamente abajo cuando llegó a la gran pantalla Harry Potter and the Half-blood Prince. OJO SPOILERS!!

La sexta novela es una de las mejores, si no la mejor de toda la saga. Yo disfrute como un enano leyéndola. Por tanto, el desafío de llevar a la pantalla el texto original no era nada despreciable para Yates. Sin embargo, como no podía ser de otra manera, no pestañeo ni un solo momento para hacer lo mismo que en la entrega previa. Dar rienda suelta a su imaginación y meter la tijera allí donde le dio la gana sin piedad.

Volvemos a lo de siempre. Vale que una película basada en una novela no tenga que ser 100% fiel al libro, bla bla bla. Pero es que éste filme no tiene nada que ver con el libro. Salvo unas cuantas escenas en concreto, el resto de la película es un bodrio de rolletes de adolescentes de instituto. Sobran cientos de besos y magreos. No obstante, el único que es importante para la historia, entre Harry y Ginny, Yates lo convierte en algo superfluo y que puede pasar desapercibido.

Si el título hubiese sido Harry Potter High School Musical pues todavía el producto hubiera sido correcto. Pero la cuestión es, que Yates ha destrozado lo que podría haber sido una de las mejores entregas de toda la saga. No bromeo.

Nunca pensé que después de la pifia de The Order of the Phoenix, Yates podía cagarla todavía más. Hay gente que no deja de sorprenderme. Yo me considero un gran fan de las novelas de Harry Potter y debo decir que las películas me gustaban, al menos las 4 primeras. Pero a partir de que Yates metió mano, perdí totalmente el interés. De hecho, las dos últimas películas de la saga no fui ni a verlas al cine.

Un director de cine tiene todo el derecho a “innovar” en una adaptación. A lo que no tiene derecho es a inventarse o a tergiversar la historia. Me explico:

La batalla en Hogwarts del final ha desaparecido. No se menciona nunca la diadema de Rawenclaw. Apenas se ven dos memorias sobre Tom Riddle. ¿Alguien sabe porque se volvió tan malvado o porqué odia a los Muggles? De Fleur y Bill ni mención. ¿La relación entre Tonks y Lupin donde esta?. La muerte de Dumbledore se presenta muy previsible y del funeral ni rastro!!!. Harry es presentado como un cobarde. La Madriguera quemándose es una invención. Y sobre todo, lo más aberrante es ¿cómo se supone que debe buscar Harry los Horcrux si ni siquiera saben qué pueden ser?. En toda la película no se hace ni mención. Yates tío, te has lucido y te has pasado la esencia de la historia por el arco del triunfo.

Hay tantos agujeros en el guión que cuando vi la película no podía imaginar cómo iban a enlazar con la siguiente entrega. Aunque bien pensado no hay más que meter 10 minutos de absurdez bien cargada de FX y ya está.

En fin, un completo despropósito, lo cual tiene su mérito siendo éste el mejor libro de la saga. Ahora solo falta esperar las dos últimas entregas y ver que sale de todo. Yo sinceramente no tengo ninguna fe.

martes, 29 de mayo de 2012

Los cañones de Navarone

Poco me importa lo que digan otros, o las puntuaciones que ésta cinta haya tenido en Filmaffinity o IMDB. Para mí, Los cañones de Navarone, es y seguirá siendo siempre la mejor película del género bélico que se hay hecho jamás.

Me hace mucha gracia, que algunos la consideran mediocre al compararla con Salvar al soldado Ryan o incluso con Pearl Harbor. Obviando el hecho de que les separan casi 40 años, es como intentar comparar un huevo con una castaña.


Una no tiene nada que ver con las otras, salvo el hecho de que las dos tengan la SGM como escenario, así que no perderé el tiempo desprestigiando una para ensalzar la otra. Me limitaré a exponer porqué éste film se ha ganado por méritos propios su sitio entre los grandes clásicos del cine bélico.

Antes de nada, debo aclarar que no he leído la novela de Alistair MacLean, así que no puedo valorar su lealtad al texto original. OJO SPOILERS!!

En primer lugar, el reparto es simplemente brillante, David Niven, Gregory Peck, Anthony Queen, Anthony Quayle. En fin, qué puedo decir, todos actores de primerísimo nivel. Gregory Peck es nuestro serio comandante mientras que Niven, como casi siempre, es el alívio cómico en quizás una de sus más brillantes interpretaciones.

La cinta es bastante fluida, se mueve a un paso ligero cuando es necesario y se ralentiza en el momento preciso, eso sí, todo dentro de una sincronización perfecta en el claro contrarreloj en el que se encuentran nuestros protagonistas para cumplir su misión.

A efectos prácticos, este filme tiene todos los ingredientes de una película bélica clásica: misión peligrosa, el traidor del grupo, algo de humor, algo de romance, algo de violencia y un final más o menos feliz. Todo bien pautado y llevado a la pantalla paso por paso. Todo bastante visto, pero no queda nada mal en este caso.

Es evidente, que por mucho que me guste, este filme tiene sus fallos, claro que los tiene. Sería de hipócritas no reconocerlo. El argumento en sí es demasiado increíble y todo parece cogido con pinzas. Pero bueno, realmente todas las películas de comandos suelen ser así. Misiones casi suicidas, con práctica certeza de fracaso en las que mil cosas tienen que salir bien para que el resultado sea la victoria.

Por otro lado, en ésta película se vuelve a mostrar a los Nazis como unos perfectos idiotas. Hay unos 3.000 soldados en los barracones, pero ni uno sólo haciendo guardia dentro de la guarida de los cañones. Si realmente eran así de idiotas, lo que me sorprende es que no perdieran la guerra 3 años antes.

En fin, en todas partes se cuecen habas suelo decir yo. Me da lo mismo. El cariño especial que le tengo a ésta película y su gran valía como producto de entretenimiento limpia cualquier mancha que le haya podido salir en estos 50 años.

Ya veremos si dentro de 50 años se habla de Salvar al soldado Ryan o de Pearl Harbor. El tiempo lo dirá.

jueves, 17 de mayo de 2012

The Walking Dead


Creo recordar que en algún momento ya comenté que la temática de Zombies no me entusiasma particularmente, y de hecho, he visto pocas películas al respecto. Últimamente ya me había acabado todas las series que me interesaban, así que a falta de algo adicional para ver, decidí darle una oportunidad a la serie de moda del momento, Walking Dead. OJO SPOILERS!!

Lo primero que tengo que decir es que realmente no entiendo cómo esta serie ha podido gustar tanto a la gente. Vale que todo lo que llega del otro lado del charco triunfa en este gran país nuestro, por mierda que sea, pero desde luego aquí se han pasado. 

Es curioso que con lo mucho que le gusta a la gente esas series con tramas, subtramas y triples tramas y giros y regiros, en los que el espectador no se entera de nada, me sorprende el éxito de esta serie plana y simplona.

Para comenzar, no solo es que el argumento en sí sea simple. Es que todos los personajes son planos, aburridos y estereotipados a la enésima potencia. Tras un comienzo de serie prometedor, por qué no decirlo, a medida que pasan episodios la cosa se va perdiendo en la inmensidad hasta crear una especie de culebrón de TVE1 por la tarde, al estilo Pasión de Gavilanes.

Se supone que una película / serie basada en un apocalipsis zombie tiene que, por lo menos, crear una atmósfera de tensión o algo por el estilo. Transmitir al espectador la ansiedad y el terror continuo que un superviviente puede llegar a sentir en esa situación. Pues bien. Aquí no hay nada de nada.

Los momentos de suspense y tensión se cuentan con los dedos de una mano y te sobran.

Para que esto, que se vio claro desde el principio, no supusiera una crítica, se llegó a decir, no sé quien lo dijo, que esta serie no quiere centrarse tanto en el tema zombie sino en los personajes en sí.

En las relaciones humanas. Pues vaya tela!!! Si esto son relaciones humanas, los zombies son más civilizados. Un grupo en el que todos se llevan como el culo y se pelean continuamente. Es como el patio de un colegio pero con el agravante de que aquí casi todos son adultos.

Los personajes son para mear y no echar gota. Veamos qué tenemos porque desde luego no tienen desperdicio.

Rick Grimmes, El protagonista. ¿poli bueno? ¿poli tonto? ¿poli duro? ¿poli empanao? ¡¡Decídete ya tío!! Poco carisma como líder, el grupo le sigue de forma muy forzada y poco creíble. “El guión lo pone y ya está” Su cara de pena todo el día, aburre. Ah, y lo primero que hace después de despertar del hospital y encontrarse en pleno apocalipsis, es vestirse de policía…. Si hubiera sido jardinero,
¿¿se volvería a vestir de jardinero??.

Lori. Mujer del prota. Caprichosa, inexpresiva, detestable y un tanto bipolar. Su supervivencia está garantizada sólo porque es la mujer del protagonista aunque su presencia en la serie es perfectamente prescindible. No aporta nada salvo su cara hastío en todo momento. Por cierto, se
cepilla al mejor amigo de su marido (añadimos tintes de culebrón).

Carl. Niño malcriado del prota. Personaje irrelevante que desgraciadamente ocupa mucho metraje y al que acabas deseando ver devorado por zombies. Su cara de enfado con el mundo durante todos los episodios acaba por aburrir. La falta de respeto que muestra a sus padres es todo un ejemplo a seguir, vaya tela!

Shane. El mejor amigo del prota. El que se cepilla a su mujer y que además tiene el papel de “yo vivo enfadado con el mundo” y “tengo que llevar la contraria a todo”. Tío duro. Experto en armas, mirada perdida y poca facilidad de palabra. En ocasiones el bueno de pega y casi todo el tiempo el malo cansino. “Si alguien no me gusta o me molesta, lo mato y punto”.

Daryl. No podía faltar un personaje como él. El malote sin modales, racista y medio nazi que de repente se vuelve el buenazo del grupo en el cual confía todo el mundo. Su cambio de borde maleducado a literato y poeta y viceversa pasa con demasiada frecuencia.

Dale. Pepito grillo. El “adulto” del grupo, la voz de la conciencia y la sabiduría. Algo forzado pero también es cierto que es al único personaje al que llegas a coger cariño.

T-Dog. Para no tildar la serie de racista hay que tener un personaje de color. Tiene muy poco protagonismo y no aporta nada de nada. Su presencia pasa inadvertida. El perfecto actor secundario.

Glenn. Continuamos con la diversidad con un personaje asiático. Su papel es importante dentro de la serie pero ésta le trata fatal. Se le muestra como un pardillo cuando realmente es desde mi punto de vista uno de los personajes que realmente más podría aportar.

Andrea. Personaje en desarrollo. Ahora cabreada, ahora triste, ahora me quiero suicidar, ahora soy una máquina de matar zombies a golpes… Es la versión femenina de Shane.

Carol. Seguimos con los estereotipos. Mujer maltratada por su marido, sumisa y con una hija a la que pierde. Su papel y su cara es la misma durante una docena de episodios. Otro personaje irrelevante más.

Pues bien, con esta colección de personajes, un par de coches, una caravana de los 70 y una moto que hace más ruido que un cohete, ya tenemos los ingredientes para un refrito falto de sal y de sabor. Actualmente únicamente existen dos temporadas. La primera de sólo 6 episodios y la segunda con unos cuantos más, trece si no recuerdo mal.

Me imagino que la primera fue el “probar suerte” y al ver que la cosa funcionaba decidieron hacer la segunda. La primera no vale gran cosa pero es que la segunda apesta. La supervivencia de la raza humana está en peligro pero nuestros personajes están más ocupados en tener conversación quasi-filosóficas sobre el bien y el mal.

Los guionistas se han empeñado a hacernos creer que las mujeres son auténticas inútiles cuyo único papel tras un holocausto zombie es lavar ropa, planchar y hablar de sus emociones entre ellas. Sin embargo los hombres son los fuertes, los inteligentes y los que siempre tienen una solución para todo.

¿Y el rollo casa de la pradera? Es algo impresionante. Tan impresionante que piensas que no puede ser cierto lo que estás viendo. “Aquí mando yo y en mi casa no se llevan armas”. ¿En serio?, ¿me estas vacilando? Vamos a ver, pueden aparecer zombies a mansalva de un momento a otro y el viejete veterinario que parece salido del siglo XIX resulta que “no quiere armas”. Mira mejor esperamos a que nos coman vivos.

Para, compensar el que en muchos episodios no se vea ni un solo zombie, en el capítulo final de la segunda temporada ponemos el modo “Medal of Honor” on y hacemos aparecer de la nada y sin explicación previa unos 2.000 zombies que arrasan a lo bestia.

Acaba la segunda temporada y esa sensación de “necesito ver más” que ocurre con otras series, aquí ni siquiera hace amago de aparecer. Si desde luego ésta es la gran serie que todo el mundo decía, ya se la pueden quedar.

Voy a dejar de escribir porque la verdad me podría pasar horas y horas comentando las grandes “genialidades” de éste culebrón en el que a veces salen zombies.

Apta para todos aquellos que se quedan intrigados cuando a los dos minutos de acabar un episodio pasa algo que no te desenlazaran hasta el siguiente (al estilo Batman del 66).

Tortugas Ninja


Si hay algo que merezca la pena ser destacado en una película mala es precísamente que sea mala pero con encanto. Hace más de 20 años mi tía me llevó junto a mis primos al cine a ver esta esperada cinta. Las Tortugas Ninja

Era algo electrizante. Por primera vez íbamos a ver “en versión real”, algo que hasta el momento sólo habíamos visto en dibujos animados, en comics y en cromos.

Evidentemente la sensación de un crio de 8 años al salir del cine no es la misma que la puedo tener hoy tantos años después y sobre todo teniendo en cuenta el mal que hicieron los años 80 a todos los
respectos.

No obstante, esta cinta ha aguantado con bastante dignidad el paso de los años. Sigue siendo entretenida, divertida, con una buena dosis de golpes y porrazos, sin ninguna malicia y muy claramente orientada al público más pequeño.

En una época en la que los ordenadores servían para poco más que jugar al snake del nokia, los personajes están bien creados y caracterizados. Hoy en día serían todo un maravilloso FX, pero faltaría algo. ¿el qué?, el encanto. Y si no que se lo pregunten a Yoda.

De los actores no voy a destacar gran cosa. Hacen su papel de forma correcta y realmente importa muy poco quien este dentro del caparazón. Destaco de forma positiva el “malo”. Shredder da realmente el pego y consigo imponer lo suyo. Su primera aparición es muy Darth Vader y me pregunto si es un guiño o una burda imitación, pero tiene su gracia. Hasta la distorsión de su voz con el “casco” tiene su encanto.

Es evidente que este filme tiene fallas de guión a punta pala. No es una película pensada para competir con Bergman. Es una película pensada para entretener a niños. La profundidad de los diálogos no es precisamente lo que más les importa. Lo que les mola es una buena ración de
tortazos y unas cuantas frases chorras que hagan reir.

Un síntoma claro de que los tiempos cambian, y no sabría decir si a mejor o a peor es que he descubierto hace poco que redoblaron la película. La tan mágica expresión del final, “de puta madre” ha sido substituida por un “cobawunga”. En la versión original dice eso, la versión española era más basta, no lo dudo, pero ya digo que eran otros tiempos. 

Hoy en día en pleno modernismo y progresismo rancio del 2012, semejante frase le hubiera costado una calificación de “no apta para menores de 13 años” y 150 comentarios en twitter y facebook diciendo que las Tortugas Ninja son una amenaza para la educación de los niños.

Sé que hay mucha gente que verá esta película y pensará que es una bazofia. Pues bueno, para eso están los colores y la libertad de opinión. Sin embargo para todos aquellos que pasamos la infancia sin móviles, sin mp3 y pensando que el SuperMario era lo más, siempre será recordada con cariño.