sábado, 14 de abril de 2012

Titanic

Exactamente hoy, a las 11.40 pm habrán pasado 100 años desde que el vigía Fleet avisará al puesto de mando de un suceso que pasaría casi a convertirse en leyenda. 38 segundos de tiempo en los que el primer oficial Murdoch daba dos órdenes que pasarían a registrarse en los libros de historia “todo el timon a estribor y contramarcha”.

Por aquellas casualidades de la vida, éste será mi comentario número 100, así que me hace particular ilusión escribirlo.

La de éste buque, es una tragedia que no se por qué, me ha cautivado desde niño. Yo creo que desde que con tal vez 10 años ví S.O.S. Titanic. Desde entonces he dedicado bastante tiempo a libros y a todas aquellas películas que he podido encontrar sobre ésta temàtica.

En 1997 llegó a la gran pantalla entre una gran expectación, Titanic, el buque insignia, nunca mejor dicho, de James Cameron, quien también según tengo entendido siente una gran curiosidad y pasión por ésta temática, habiendo hecho algún que otro documental al respecto.

Recuerdo que por aquella época, yo debía tener unos 13 ó 14 años, la gente se precipitaba en masa a las taquillas, para ver ésta película no una, sino dos y tres y cuatro veces. Fue un auténtico acontecimiento que le llevaron a ganar 11 oscars de la academia y ser la película más taquillera de la historia, al menos hasta el momento.

Yo recuerdo que me entusiasmo muchísimo, y no me avergüenza admitir que yo fui uno de esos que fue al cine un par o tres de veces. No obstante, los años pasan y la perspectiva de las cosas siempre cambia.Hace no demasiado, hice otro visionado de la película y desde luego los 16 años transcurridos no han pasado en balde.

Ante todo quiero dejar claro una cosa. Esta cinta tiene partes que a mi me siguen impresionando como el primer dia, y tiene detalles y escenas que son conmovedoras, estremecedoras y maravillosas a la vez. Sin embargo, daré una de cal y una de arena a una película que como tantas otras, no ha sido capaz de aguantar el paso y el peso de los años. OJO SPOILERS.

El principal problema que tiene esta película es que con el tiempo, la grandiosidad de unos efectos visuales impecables para aquella época, se ha ido diluyendo, quedando hoy en día únicamente el cine en bruto. Y en este caso, es precisamente en el cine en bruto donde ésta película falla. Si se le quita el envoltorio de los efectos visuales, la película en sí no vale nada de nada.

Vista ahora, más de 15 años después, no entiendo como se pudo llevar, entre otros, un oscar a mejor guión y dirección. El guión es patético. Cameron ha demostrado en ésta y en otras películas no tener mano para los guiones. Las conversaciones son vacías, noñas y en muchos casos absurdas y poco elaboradas.

Así mismo, y véanse también otras cintas de Cameron como la reciente Avatar, la trama es absurda y llena de estereotipos tan simples que rallan con lo absurdo. En este caso, los pobres son los buenos y los ricos son malísimos, crueles y sin corazón, ¡¡qué original!!

Las actuaciones son terribles. Ni DiCaprio ni Winslet, ni Bates ni nadie. Son todos actores de prisimera línea que en este caso parecen niños en la hora del recreo. ¡Ah! y Billy Zane es lamentable simple y llanamente. Bernard Hill es el único que se salva en su papel de Capital Smith aunque tampoco es que sea la panacea.

También muy propio del “Cameron Style” es la duración de la cinta. Es increíblemente tediosa y durante la primera hora y cuarenta minutos no pasa absolutamente nada. Únicamente te enseñan, eso si muy de soslayo, determinados aspectos del buque muy bien extraidos de fotografías que se hicieron en la época. Así mismo, se nos presenta también de forma poco natural para mi gusto a personajes importantes que viajaban en el Titanic, como el señor Ismay, Andrews, Astor, Guggenhein, etc.

El aspecto más negativo sin duda de toda la cinta, es el papel que Cameron le asignó al primer oficial del Titanic William Murdoch. En la película se ve cómo, durante el hundimiento, dispara a dos personas y posteriormente se suicida, cuando se sabe o se cree saber por testigos presenciales que no fue así. Murdoch, murió ayudando con sus últimas fuerzas a cortar las cuerdas que sujetaban el último bote salvavidas. Si esto fue así realmente, la versión de Cameron, me parece insultante.

Otro aspecto que me resultó particularmente asombroso, fue la partida de poker en la que Jack (DiCaprio) gana los billetes del Titanic. Si os fijáis bien, en la mesa cuando están jugando, hay unas cuantas monedas, una navaja, un reloj de bolsillo y dos billetes del Titanic.

Según tengo entendido, un billete de tercera clase para el Titanic, valía en aquella época el sueldo de 5 años de un trabajador de aquella clase social. ¿¿¿De verdad Cameron me quieres hacer creer que los dos suecos apuestan eso contra una navaja, un reloj de bolsillo y unas cuantas monedas??? Por favor!!!

Dejando a un lado aspectos como éste y después de una hora y cuarenta y tres minutos, que perfectamente se podían haber reducido a 30, el buque choca con el Iceberg y la cosa empieza a funcionar. Aquí es donde la película me empieza a gustar más y donde tenemos algunas de las imágenes más impactantes y desde mi punto de vista, más estremecedoras. Se me sigue poniendo la piel de gallina cuando se ve el barco con la proa casi sumergida y todas las luces del buque encendidas. Es impresionante y aterrador a la vez.

También aquí Cameron nos deja imágenes muy bonitas, como los músicos tocando casi hasta el último momento y otras atroces que dejan entrever la desigualdad existente entre clases a principios del siglo pasado, como los pasajeros de tercera clase encerrados para que los de primera clase puedan subir a los botes.

La reconstrucción del naufragio, si bien en ocasiones resulta extremadamente agobiante, no se puede negar que es la mejor realizada hasta la fecha. La millonada de dólares resultó bien invertida y resulta espectacular presenciar cómo aquel impresionante buque se desmorona sin que nadie ni nada pueda evitarlo.

En definitiva, es curioso ver cómo una película que yo tenía en un pedestar hace muchos años, ahora puede resultar incluso pesada. A modo de conclusión, pienso que esta cinta hubiera sido bastante mejor si se hubiera orientando más hacia un estilo película documental y centrarse más en el hundimiento del buque y no tanto en la historia de amor de dos personas o de un pedrusco que brilla, que al final acaba eclipsando todo lo demás.

Quiero acabar, diciendo que digan lo que digan, en ésta película se muestra la mejor recreación del hundimiento del enorme buque. Eso desde luego, nadie lo puede negar, a pesar de las muchas otras fallas de la película.

Quiero aprovechar la ocasión para rendir un homenaje a las 1.500 personas que perdieron la vida en aquella fría noche de Abril de hace 100 años. Tal día como hoy, en 1912, era domingo y el R.M.S TITANIC, veía la luz del sol por última vez.











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