miércoles, 18 de enero de 2012

Indiana Jones and The Last Crusade

Durante años ha existido sin malicia alguna, la eterna discusión entre los que dicen que “El Arca” es la mejor de todas, y los que apuntan que la tercera entrega es la que se lleva la palma y más aún después de la espantosa “El templo maldito”, aunque sobre ésta última hay opiniones para todos los gustos.

Yo soy de éstos últimos, y ojo, esto no quiere decir que la primera cinta de esta colección del aventurero con sombrero marrón y látigo no me parezca muy buena, es que La Última Cruzada me parece una maravilla más allá de toda discusión.

Como me imagino que Spielberg ya en aquella época pensaba cerrar la saga y no hacer más películas al respecto (hasta al menos 20 años después), en esta entrega nos regala algunas aclaraciones de forma bastante simpática, como por ejemplo de dónde sale la cicatriz de la barbilla de “Indy”, su sombrero, su látigo y su fobia a las serpientes, todo ello en cuestión de unos 10 minutos en los que hay que estar muy atento para no perder detalle.

Alguna vez he comentado que desde que no hay Rojos, las películas de James Bond ya no valen nada. Pues en este caso, Indiana Jones tampoco tiene su gracia si los malos en cuestión no son, como bien describe Sean Connery, la escoria de la humanidad: Los Nazis.

No obstante, la visión que Spielberg da los Nazis en ésta película es poco menos que de inútiles congénitos, y hace que uno se pregunte cómo pudieron conquistar medio mundo.

Basándose en algunos hechos reales, puesto que es cierto que los Nazis en su día buscaron el Grial y el Arca de la Alianza, Spielberg nos presenta una historia de aventuras llena de ritmo en la que en ningún momento el espectador pierde el interés.

De los actores ¿qué voy a decir?. Nada que no sepamos ya. Un Sean Connery espectacular como padre de Indy, y un Harrison Ford que sin un mayor esfuerzo aparente realiza un trabajo magnífico. La relación y la química entre ambos, nos ofrece momentos fantásticos de humor y también de sentimentalismo nada empalagoso.

A parte de eso, esta entrega tiene todos los ingredientes para convertirse en un producto duradero (como el tiempo ha demostrado por sí mismo), una buena fotografía, toques de humor, efectos especiales bastante dignos y por supuesto y como no esperábamos menos, una grandísima banda sonora de John Williams.

Sin duda uno de los mayores aciertos de ésta cinta, al menos desde mi punto de vista, es esa capacidad mostrada por Spielberg para introducir golpes de humor sin que el espectador pierda la sensación de intriga y tensión que acompaña a las escenas de acción.

Dejando a un lado las discusiones al respecto de cuál es la mejor entrega de toda la Saga, lo que sí queda claro es que ésta es la más querida por el gran público. ¿o no?

Muy recomendada para aquellos que piensen que lo bueno si es breve, dos veces bueno y que no es una buena idea soñar con calaveras de cristal.

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