lunes, 16 de enero de 2012

Dead Man Walking

Se podría decir que más que una película, en este caso estamos hablando de un documental o de un panfleto reaccionario en toda regla en contra de la pena de muerte. Me parece que han pasado unos 12 ó 13 años desde que vi esta cinta (Dead Man Walking) y todavía recuerdo perfectamente la sensación que tuve así que trataré de plasmarla ahora sobre el papel.

Ya no es una simple cuestión de estar a favor o en contra de la pena de muerte ya que al final todo depende de la versión de la historia que uno escuche.

Tim Robbins juega mucho con los sentimientos del espectador en una historia tremendamente intensa desde el primer minuto, aunque realmente la trama en sí no puede ser más simple. Es la historia de los últimos días de un condenado a muerte (Sean Penn) por el brutal asesinato de dos adolescentes, y su relación con una monja (Susan Sarandon) que le intenta ayudar en éste último camino que el condenado ha de caminar.

La interpretación de ambos protagonistas es espléndida y no deja lugar a dudas al respecto de su grandeza y valía como actores. Este no es el problema de la película.

Lo que yo considero un grave problema de ésta cinta es que Robbins intenta llevarte al terreno que quiere. El espectador acaba irremediablemente sintiendo lástima por el condenado. A mí me ocurrió, y realmente me pregunto, ¿cómo es esto posible?

Robbins se empeña en mostrarnos y en hacernos muy conscientes de la dureza o la crueldad que supone para un condenado a muerte y para la familia de éste saber que le quedan pocos días. Sin embargo, prácticamente en ningún momento se muestra el sufrimiento y el calvario que deben estar pasando las dos familias que han perdido a un hijo/a a manos de este asesino despiadado.

No estoy diciendo con esto que el asesino deba morir. Al final una frase de la película lo resume todo “matar es un error, sea quien sea el que lo haga, yo, ustedes o el Estado”. Aquí cada uno tendrá su propia opinión, y prueba de ello es que la pena de muerte es un tema de debate abierto desde hace muchísimos años.

Sin embargo, considero que hacer que el espectador sienta lástima por un cruel asesino es algo bastante desafortunado e incluso puedo llegar a considerarlo repugnante.

En resumen un buen coctel de conceptos tales como la espiritualidad, la paz, el perdón y el arrepentimiento combinados con un buen volumen de dramatismo y lágrimas. Una película para pensar y que estoy seguro que por su temática no dejará indiferente a nadie.

Que cada uno saque sus propias conclusiones.

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