Hace tiempo que tenía ganas de dedicarle una reseña a una película que sembró el pánico entre los más fanáticos del Hombre de Hierro. Tras el sonoro fracaso de Superman III, y cuando parecía que la cosa no podía ir a peor, (sin mencionar Superman IV ni Superman del 2006), aparece Supergirl.

Supergirl es el paradigma de todo aquello que no se debe hacer jamás en una película. No sólo los efectos visuales son nefastos y los decorados paupérrimos, sino que además la supuesta historia de Kara (Supergirl), no tiene ningún sentido ni explicación alguna y no encaja para nada con la historia original de Superman de 1978 del gran Richard Donner.
Intentos desesperados de hacer guiños a
Los diálogos son esperpénticos y las actuaciones pasan del marrón oscuro, mientras Kara se dedica a tontear vestida de colegiala, en lugar de buscar el Omegahedro (una especie de juguetito que hace las veces de fuente de energía). La trama, por llamarla de alguna manera, brilla por su ausencia, mientras los minutos de metraje se suceden torturando más y más al espectador.
Vamos, que este filme no gusta ni a los más fans de los comics de
Por si fuera poco, se está hablando ya de un remake (y es que esto de hacer remakes esta a la orden del día). Alguien ha tenido la osadía de volver a colocar la capa y la minifalda roja a alguna niña, probablemente salida de Crepusculo, en lo que va a ser sin lugar a dudas, la perdición de su carrera cinematográfica.
No apta ni para los más frikis.



