jueves, 31 de diciembre de 2009

Supergirl

Hace tiempo que tenía ganas de dedicarle una reseña a una película que sembró el pánico entre los más fanáticos del Hombre de Hierro. Tras el sonoro fracaso de Superman III, y cuando parecía que la cosa no podía ir a peor, (sin mencionar Superman IV ni Superman del 2006), aparece Supergirl.

Supergirl es el paradigma de todo aquello que no se debe hacer jamás en una película. No sólo los efectos visuales son nefastos y los decorados paupérrimos, sino que además la supuesta historia de Kara (Supergirl), no tiene ningún sentido ni explicación alguna y no encaja para nada con la historia original de Superman de 1978 del gran Richard Donner.

Intentos desesperados de hacer guiños a la Superman original con pósters de Christopfer Reeve, la hermana de Lois Lane como compañera de piso de Kara, y la presencia de Jimmy Olsen, no consiguen sino acrecentar la enorme diferencia de calidad que existe entre aquella película y este bodrio cinematográfico cuyo director no merece la pena ni ser nombrado.

Los diálogos son esperpénticos y las actuaciones pasan del marrón oscuro, mientras Kara se dedica a tontear vestida de colegiala, en lugar de buscar el Omegahedro (una especie de juguetito que hace las veces de fuente de energía). La trama, por llamarla de alguna manera, brilla por su ausencia, mientras los minutos de metraje se suceden torturando más y más al espectador.

Vamos, que este filme no gusta ni a los más fans de los comics de la DC y la entrega está a la altura de grandes pífias de super héroes como las secuelas de Batman (forever y batman y robin) o los Power Rangers. No hay un solo aspecto positivo en esta película, y mira que eso es complicado. Un film incompetente que consigue aburrir a un pato de goma.

Por si fuera poco, se está hablando ya de un remake (y es que esto de hacer remakes esta a la orden del día). Alguien ha tenido la osadía de volver a colocar la capa y la minifalda roja a alguna niña, probablemente salida de Crepusculo, en lo que va a ser sin lugar a dudas, la perdición de su carrera cinematográfica.

No apta ni para los más frikis.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Gladiator

Hace ya varios años que algunos directores vieron que la única forma de poder hacer dinero en la nueva industria cinematográfica, era o bien llevar al cine comics y novelas, o sino resucitar algunos géneros que ya llevaban décadas muertos y enterrados.


Desde la década de los 60, no se habia filmado ninguna película de éste género, hasta que Ridley Scout en el año 2000, nos sorprende a todos con Gladiator.


Por fin, tras muchas décadas, este filme, nos permite rememorar grandes producciones como Espartaco, Ben-Hur o Cleopatra y las espadas y las lanzas, vuelven a sustituir a las pistolas en la gran pantalla.


En la entrega sorprende muy gratamente la dirección artística, con unos decorados espectaculares y con una actuación de los actores que se puede catalogar de sobresaliente. Russell Crowe hace un papel magnífico y la película no deja de gustarme y entretenerme.


Sin embargo, como en muchas ocasiones ocurre, no es oro todo lo que reluce, y Gladiator pincha en varios aspectos técnicos. Los efectos digitales mostrados en la cinta son demasiado evidentes y realmente, los decorados hubieran quedado mejor con el clásico cartón piedra.


Por otro lado, la película está plagada de gazapos muy evidentes (técnicos de rodaje, cableado, hasta una botella de gas en una cuadriga en el coliseo.), que deja en evidencia una post producción bastante mediocre. Así mismo, la Roma que nos presenta Scott, no tiene nada que ver con la “luminosa” ciudad de Nerón en Quo Vadis, sino que parece más el decorado que se utilizó para rodar Naboo en La Amenaza Fantasma.


No obstante, dejando de lado los aspectos técnicos que a la mayoría de los espectadores medios, ni les importan ni les prestan atención, si tengo que elegir entre una valoración global positiva o negativa, elijo la positiva.


Tenemos entre manos una buena obra, con espadas, sangre y una buena dosis de ensayada coreografía en el gran coliseo. Además, la cinta no sería ni la mitad de lo que es, si no hubiera sido por uno de los aspectos que desde mi punto de vista, es el gran acierto de este filme. Me refiero por supuesto al impresionante trabajo de Hans Zimmer que una vez más se pone delante de la partitura para demostrar su gran calidad y traernos una de las bandas sonoras más memorables de la última década.


Hay opiniones para todos los gustos sobre Gladiator y he leído muchas críticas negativas sobre esta película. Yo no quiero convencer a nadie de lo contrario, allá cada cual. Simplemente animo a los que no la hayan visto aún, a sentarse en el sofá, taparse con la manta y durante dos horas y media, dejarse llevar por el épico mundo Romano y disfrutar.


Hasta pronto!!!!

domingo, 13 de diciembre de 2009

Star Trek

He de admitir que nunca me he considerado un gran seguidor de esta serie, aunque de pequeño la veía por la tele y alucinaba con las navecitas y las pistolas que disparaban rayos de color rojo. Un porrón de años después, y siguiendo con la fiel tradición de hacer remakes en cualquiera de sus variantes (secuelas, precuelas, pre-precuelas, etc), aparece en la gran pantalla Star Trek.

En ésta nueva cinta (y es que ya van 11), se nos muestra el inicio de todos los inicios. El capitán Kirk y Spock de niños, la nave con forma de sartén U.S.S Enterprise en construcción, y toda clase de guiños que habrán hecho las delicias de los más fanáticos.

Quizás, una de las cosas que más me ha gustado de esta nueva entrega, es que a diferencia de otras películas de Star Trek que se han realizado a lo largo de los años, ésta última mantiene la estética original en la medida de lo posible, incluyendo los uniformes de tipo pijama de la tripulación, y eso siempre se agradece.

El joven Capital James T. Kirk no es tan fiel a su personaje original, ya que es un chulito, macarra que va de playboy. Sin embargo el nuevo Spock (Zachary Quinto), imita al original en todo lo que puede, hasta en la forma de andar. El viejo Spock (Leonar Nimoy) que por cierto aparece en la película (bastante tiempo), demuestra eso de que “la veteranía es un grado”. Su interpretación, es de las mejores de la película.

Estoy casi convencido que los más puristas echan a faltar la evolución de cada uno de los personajes en la academia. No obstante yo creo que es innecesaria, ya que una vez se encuentran todos en la nave, cada miembro del equipo va tomando su posición de una forma natural y nada forzada, hasta llegar a la configuración ya conocida por todos en la serie original.

Lo bueno de ésta cinta, es que no hace falta ser un entendido en la materia, es entretenida y la historia es muy fácilmente comprensible, no hay grandes tramas ni complicados mundos ni razas. No hace falta se conocedor de la saga para no descolgarse del argumento, el cual no tiene grandes pretensiones. El despliegue de efectos especiales es espectacular, y no está utilizado para tapar una mala película, sino para complementarla. La música también es algo a destacar.

Tenemos por tanto una película entretenida, que sorprende gratamente, pues realmente me esperaba algo bastante peor. Esta película gustará a todos aquellos que les guste la ciencia ficción, con independencia de si eres seguidor de Star Trek o no.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Terminator Salvation

Bueno, la verdad es que cada vez estoy más y más convencido de que la nueva industria cinematográfica de Hollywood tiene un serio problema. Un serio problemas que cada vez va a peor en lugar de mejorar.

¿Qué ocurre con las sagas?, ¿ya no sabemos crearlas?, algunas de ellas fracasan antes casi de comenzar (Eragon, Brújula dorada), y otras, a medida que las van haciendo la van cagando más y más, echando a perder lo que en su momento fue una buena película.

A falta de originalidad, los nuevos directores y productores, echan mano de míticas películas para intentar sacar unos cuantos dólares con insufribles secuelas desprovistas de originalidad, que mancillan la entrega original. Hay innumerables ejemplos de esto.

Hoy he visto Terminator Salvation, la cuarta entrega de una colección realizada a trompicones a lo largo de más de 20 años. Cuando James Cameron hizo Terminator, nadie se imaginaba, ni tan siquiera él, que iba a ser el comienzo de una saga. O eso pensaba yo hasta que apareció una segunda parte, incluso una tercera, que para mi sorpresa, llegó a entretenerme (que no gustarme) a pesar de que fui al cine con mucho recelo.

Esta nueva entrega, se parece más a Black Hawk Dawn o Apocalypse Now que a lo que yo recordaba de Terminator. Acción, acción y más acción, que si bien es el punto fuerte de la película, también es su gran defecto ya que tanta explosión y tantos disparos, hacen que el espectador se pierda el desarrollo de los personajes y también la historia.

Tras un comienzo prometedor en el que se gastan de golpe 200 millones de dólares del presupuesto, los minutos pasan y la emoción inicial comienza a decaer, y la historia va perdiendo credibilidad a medida que incrementa el sopor y se acaban las palomitas. A Christian Bale creo que le queda mejor su traje de Caballero Oscuro, aunque en esta entrega no le hace falta, ya que para puñetazos de los Terminator como si nada, sin romperse un solo hueso. Un poquito inverosímil la verdad.

Tenemos ante nosotros una secuela indigna de continuar la saga (dicen que hay dos películas más en camino), con actuaciones de segundo plano tan mediocres, que si eliminas algún actor de la cinta, ni se notaría. Christian Bale y Sam Worthington cumplen con su cometido pero eso es todo. Hacia el final de la cinta, comienzan a aparecer una gran cantidad de guiños a las anteriores entregas, que realmente no vienen a cuento de nada. Hasta un simplón “I’ll be back” de Bale totalmente prescindible y sin la gracia de Swarchenegger.

En conclusión, dos horas de metraje saltando de escena a escena, en ocasiones sin ningún pretexto. Nada de nueva información y un final en el que te da la sensación de que realmente no ha pasado nada. Demasiado dinero gastado en efectos digitales para una historia que no lo merece.

Apta para una tarde de domingo en la que no tienes nada mejor que hacer.