No recuerdo en qué serie fue, pero me hizo gracia que uno de los protagonistas dijo “si quieres triunfar en Hollywood haz una película sobre el holocausto”. El hecho de que una buena parte de las estrellas actuales de cine sean judías, hace que ésta afirmación sea muy cierta.
No obstante, hacer una película sobre uno de los episodios más negros de nuestra historia y no repetir lo que ya hemos visto en otro centenar de películas sobre el tema no es fácil y como veremos, ésta dificultad se hace patente en esta producción.
Después de haber abarcado temas muy variados como camiones que persiguen, tiburones devoradores, dinosaurios vivos o un tipo con sombrero y látigo que monta a caballo, yo creo que nadie podría imaginarse a Steven Spielberg abarcando un tema tan denso y a la vez complicado como el que envuelva a éste film. Hasta el momento “las aventuras” eran su modus operandi.
La Lista de Schindler es una cinta muy buena y que hará llorar a prácticamente todo el mundo, pero estoy muy lejos de calificarla de obra maestra como muchos hacen sin dudar.
Sin lugar a dudas destaca por encima de todo, las brillantes actuaciones de Liam Neeson interpretando a un Oskar Schindler avaricioso y sin escrúpulos en un principio pero que después nos va mostrando su lado más humano, y sobre todo Ben Kingsley que con su interpretación del contable judío Itzhak Stener nos deja a todos con la boca abierta. Ralph Fiennes lo hace bien, aunque su papel es demasiado prototípico y poco cuidado. Un nazi que es malo y cruel hasta más no poder, capaz de las mayores barbaridades sin el menor pestañeo.
Quizás uno de los mayores aciertos fue dar el toque de “blanco y negro” a la cinta. Siempre me ha gustado muchísimo el blanco y negro, le da un encanto especial a las películas y en este caso le aporta a la cinta ese aura sombría que tanto necesita. Y por supuesto no podemos olvidar que este “aura” tenue y deprimente queda del todo completo gracias a la magistral banda sonora del gran John Williams.
también me gustó mucho la fotografía, los primeros planos. Es curioso cómo el humo de los cigarrillos parece inmensamente más denso en blanco y negro que en color.
Sin embargo, a pesar de que en ningún momento me dieron ganas de levantarme cuando estaba viendo ésta cinta, sí que hay algo que me dejó un cierto sabor agridulce. Spielberg no es en absoluto objetivo desde el momento en el que trata un tema tan sensible como el Holocausto de forma absolutista. Él lo reduce a que todos los judíos son buenos, todos los alemanes son asesinos y todos los polacos son crueles colaboracionistas.
Polanski en El Pianista (que ya comentaremos en otra ocasión) da una visión mucho más adecuada a la realidad, quizás porque él mismo fue protagonista de lo que describe y comprende que no se puede simplificar algo tan complejo convirtiéndolo en verdades absolutas.
En definitiva una película conmovedora, algo larga, y que a pesar de todo valoro de forma positiva y que recomiendo a pesar de, repito, no estar de acuerdo con su categoría de obra maestra.
No obstante, hacer una película sobre uno de los episodios más negros de nuestra historia y no repetir lo que ya hemos visto en otro centenar de películas sobre el tema no es fácil y como veremos, ésta dificultad se hace patente en esta producción.
Después de haber abarcado temas muy variados como camiones que persiguen, tiburones devoradores, dinosaurios vivos o un tipo con sombrero y látigo que monta a caballo, yo creo que nadie podría imaginarse a Steven Spielberg abarcando un tema tan denso y a la vez complicado como el que envuelva a éste film. Hasta el momento “las aventuras” eran su modus operandi.
La Lista de Schindler es una cinta muy buena y que hará llorar a prácticamente todo el mundo, pero estoy muy lejos de calificarla de obra maestra como muchos hacen sin dudar.
Sin lugar a dudas destaca por encima de todo, las brillantes actuaciones de Liam Neeson interpretando a un Oskar Schindler avaricioso y sin escrúpulos en un principio pero que después nos va mostrando su lado más humano, y sobre todo Ben Kingsley que con su interpretación del contable judío Itzhak Stener nos deja a todos con la boca abierta. Ralph Fiennes lo hace bien, aunque su papel es demasiado prototípico y poco cuidado. Un nazi que es malo y cruel hasta más no poder, capaz de las mayores barbaridades sin el menor pestañeo.
Quizás uno de los mayores aciertos fue dar el toque de “blanco y negro” a la cinta. Siempre me ha gustado muchísimo el blanco y negro, le da un encanto especial a las películas y en este caso le aporta a la cinta ese aura sombría que tanto necesita. Y por supuesto no podemos olvidar que este “aura” tenue y deprimente queda del todo completo gracias a la magistral banda sonora del gran John Williams.
también me gustó mucho la fotografía, los primeros planos. Es curioso cómo el humo de los cigarrillos parece inmensamente más denso en blanco y negro que en color.
Sin embargo, a pesar de que en ningún momento me dieron ganas de levantarme cuando estaba viendo ésta cinta, sí que hay algo que me dejó un cierto sabor agridulce. Spielberg no es en absoluto objetivo desde el momento en el que trata un tema tan sensible como el Holocausto de forma absolutista. Él lo reduce a que todos los judíos son buenos, todos los alemanes son asesinos y todos los polacos son crueles colaboracionistas.
Polanski en El Pianista (que ya comentaremos en otra ocasión) da una visión mucho más adecuada a la realidad, quizás porque él mismo fue protagonista de lo que describe y comprende que no se puede simplificar algo tan complejo convirtiéndolo en verdades absolutas.
En definitiva una película conmovedora, algo larga, y que a pesar de todo valoro de forma positiva y que recomiendo a pesar de, repito, no estar de acuerdo con su categoría de obra maestra.

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