Creo que no exagero si afirmo que ésta reseña es la más complicada a la que me he enfrentado hasta ahora. Y no te digo nada el día que me ponga con el Séptimo Sello. No por el hecho de que la película que voy a tratar ofrezca mayor o menor complejidad, sino por el hecho de que soy consciente de que piso un terreno muy inestable a la hora de valorar una obra de Bergman.
Por el momento únicamente he visto dos films del director Sueco y por lo tanto mi visión del mismo puede estar un poco distorsionada o simplemente carezca del suficiente rigor. No obstante, me da la sensación de que se trata de una persona que en sus productos imprime siempre sus inquietudes sobre la vida cotidiana, la existencia de un Dios, la vida, la muerte, la soledad, la felicidad… Fresas Salvajes es una oda a todos estos conceptos. Una metáfora a través de la cual, se muestra a un hombre que ya en su vejez y a punto de que se le reconozca a través de un galardón toda una vida de trabajo, descubre que su vida dista mucho de haber sido completa.
Para los extraños, nuestro protagonista (Victor Sjöström) es una persona educada, inteligente y un gran hombre al cual tienen un gran respeto y admiración. No obstante para sus más allegados (hijo, nuera, ama de llaves) no es más que una persona enormemente egoísta, fría, insensible y solitaria.
En un viaje en coche desde Estocolmo a Lund de 14 horas, nuestro protagonista ve a través de diversos recuerdos y sueños los momentos más felices de su vida (su primer amor Sara recogiendo fresas), pero al mismo tiempo también le hacen ver sus terribles fracasos como persona que a lo largo de los años le han hecho convertirse en lo que es actualmente.
Una de las escenas más bonitas de todo el film corresponden al “examen” al que el profesor es sometido en un escenario onírico, en el que ve cómo por su dejadez e indiferencia, dejó que su ya fallecida mujer cayera en brazos de otro hombre.
Tal vez otra persona realizaría una diferente interpretación pero yo lo que veo es que el mensaje subyacente en esta cita es que aunque pueda parecer imposible, nunca es tarde para intentar arreglar los errores que hemos cometido en la vida.
Desde el punto de vista de calidad visual poco puedo decir. Fotografía muy cuidada, planos mucho más cortos e intensos de lo que yo me esperaba y por supuesto ese encanto particular que da el blanco y negro a las películas.
Puedo decir por tanto, que no me arrepiento de haber visto ésta cinta, ya veremos cómo resulta el resto de mi aventura por la filmografía del director sueco. Hasta la próxima.

Bergman es capaz de hablarnos de temas tan humanos como la soledad, la vida, la muerte, el sentido de la vida, el saber, las relaciones humanas, el amor, el perdón... Y dejarnos con la sensación de no haber vivido con la intensidad suficiente a pesar de haber tenido una vida larga y llena de logros.
ResponderEliminarPor cierto, la proxima será "Gritos y susurros"
Una no se cansa de rendirle pleitesía a su querido Bergman :)