Volvemos hoy con otro de los cuentos de Tim Burton. Una vez más, éste director vuelve con su habitual reparto y su atmósfera oscura de árboles retorcidos que tanto le gusta.
En este caso se trata de una adaptación a la gran pantalla del cuento de Washington Irving en el que se presenta la historia del caballero decapitado que al anochecer abandona su tumba para llevar a cabo su sangrienta misión.
Lejos de estar destinada a un público infantil, Sleepy Hollow debe destinarse a un público más adulto al que le guste disfrutar de un cuento intrigante, no falto de confusión entre tanto cuñado, madrastras, herederos y criadas. Así mismo para aquellos fans de Pesadilla antes de Navidad, en ésta entrega encontraran para su deleite, gran cantidad de referencias como los arboles con caprichosas formas, las calabazas y la niebla, que en todo momento dan la sensación de que quien va a salir entre los árboles es Jack Skeleton.
El papel protagonista de ésta cinta, cómo no, recae sobre Johnny Depp que este caso le toca hacer de agente de la ley, en una mezcla excéntrica entre Jack Sparrow, Ed Wood y Sherlock Holmes. Este actor tiene la capacidad de destacar, asombrar e incluso dar vergüenza ajena, todo ello en una misma película, y siempre con el beneplácito de su director.
La historia es suficientemente intrigante como para mantener al espectador atado a la silla mientras la imaginación vuela por bosques oscuros y tenebrosos y por una aldea temerosa. Tampoco le falta a la película su comedida ración de humor.
Evidentemente no se trata de un peliculón, y el que diga lo contrario miente. Tampoco creo que haya sido una película hecha con grandes pretensiones. Es simplemente un cuento, y como todos los cuentos sigue su estructura basada en los “buenos y los malos” y en que la historia por tétrica y oscura que pueda parecer, acaba teniendo un “final feliz”, eso sí, en un contexto muy Burtiniano.
Muy remendada para todos aquellos que no tengan miedo a los bosques oscuros.


