Seguro que si digo a un grupo de amigos, “vamos a ver una película de aventuras, niños y piratas”, probablemente me quede sólo. Pero si por el contrario digo “vamos a ver Los Goonies”, seguro que más de uno se apunta.
Richard Donner, más conocido por ser el director de Superman, nos trae allá por el año 1985, esta entrañable película de aventuras. Es curioso ver cómo después de 25 años, esta cinta todavía pone nostálgico a más de alguno de mi generación. Gordi, Sloth, Data, Mikey… quién no se acuerda de estos nombres? Quien no se acuerda del ya mítico “Chocolaaateee!!!”.
No sé lo que tiene. Tal vez sea lo simple que puede llegar a ser, o los chistes fáciles y malos, o lo obvio y evidente de la historia, el caso es que a medida que pasan los minutos, la historia se hace más y más absorbente.
Por supuesto, en ningún caso estamos hablando de una super producción ni muchísimo menos. No goza de grandes efectos especiales, y el argumento tiene deficiencias significativas. Pero no hemos de olvidar, que se trata de una película sin pretensiones, cuyo objetivo es entretener y divertir. Y ese objetivo lo cumple con creces.
Y si hay algo que verdaderamente me fascina de esta película, es que tiene un componente que ya se ha perdido hoy en día: La Inocencia. Actualmente no se hacen películas de éste tipo.
Ahora es esencial meter violencia y sexo, o unos jóvenes macarras y con actitud chulesca para que una película basura pueda llegar tener éxito. Supongo que al final siempre caemos en el clásico: “ya no las fabrican como antes”.
Qué más puedo decir. Me imagino que esta cinta aburrirá solemnemente a todos aquellos que necesitan sangre y efectos especiales para sentirse adultos.
Yo sin embargo, la recomiendo a todos aquellos que durante un par de horas, quieran dejarse llevar por la imaginación y olvidar la rutina de cada dia. Es una película para todas las edades, con escenas bonitas e inolvidables y con personajes carismáticos.
Muy recomendable incluso para los no nostálgicos.
Richard Donner, más conocido por ser el director de Superman, nos trae allá por el año 1985, esta entrañable película de aventuras. Es curioso ver cómo después de 25 años, esta cinta todavía pone nostálgico a más de alguno de mi generación. Gordi, Sloth, Data, Mikey… quién no se acuerda de estos nombres? Quien no se acuerda del ya mítico “Chocolaaateee!!!”.No sé lo que tiene. Tal vez sea lo simple que puede llegar a ser, o los chistes fáciles y malos, o lo obvio y evidente de la historia, el caso es que a medida que pasan los minutos, la historia se hace más y más absorbente.
Por supuesto, en ningún caso estamos hablando de una super producción ni muchísimo menos. No goza de grandes efectos especiales, y el argumento tiene deficiencias significativas. Pero no hemos de olvidar, que se trata de una película sin pretensiones, cuyo objetivo es entretener y divertir. Y ese objetivo lo cumple con creces.
Y si hay algo que verdaderamente me fascina de esta película, es que tiene un componente que ya se ha perdido hoy en día: La Inocencia. Actualmente no se hacen películas de éste tipo.
Ahora es esencial meter violencia y sexo, o unos jóvenes macarras y con actitud chulesca para que una película basura pueda llegar tener éxito. Supongo que al final siempre caemos en el clásico: “ya no las fabrican como antes”.
Qué más puedo decir. Me imagino que esta cinta aburrirá solemnemente a todos aquellos que necesitan sangre y efectos especiales para sentirse adultos.
Yo sin embargo, la recomiendo a todos aquellos que durante un par de horas, quieran dejarse llevar por la imaginación y olvidar la rutina de cada dia. Es una película para todas las edades, con escenas bonitas e inolvidables y con personajes carismáticos.
Muy recomendable incluso para los no nostálgicos.

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