domingo, 22 de noviembre de 2009

La Jungla de Cristal

Después de hacer una maratón, con las cuatro entregas del tirón, lo menos que puedo hacer es dedicarle unas palabras a esta gran colección. No obstante no quiero que sea un artículo muy largo y por tanto iré por partes. Hoy dedicaré este espacio a la primera entrega.

La Jungla de Cristal, nacía de la mano de McTiernan a finales de los 80, con un muy joven Bruce Willis, recién salido de Luz de Luna, encarnando al ya mítico John McLane, el personaje de su vida, el cual, con menos pelo pero con más dureza vuelve a retomar una década después. Pero ya hablaremos de ello en otra ocasión.

La receta para ésta entrega fue sencilla. Un grupo de terroristas toman un edificio con 30 rehenes dentro, un solo hombre se ha escapado y ahora todo depende de él. Acción a punta pala, diálogos sencillos, mucho humor y mala leche, disparos y sangre, resultando en una película que hoy en día hasta el propio director se asombra de su éxito.

Alan Rickman, entonces más conocido por ser “el malo de Robin Hood” que por el Profesor Snape, es Hans Grüber, un elegante villano, un “ladron extraordinario”, como el mismo dice, que le da a la cinta ese toque refinado, y relajado que Bruces Willis no tiene.

A lo largo del filme, la tensión y la atención del espectador va creciendo a medida que uno se mete más y más en la claustrofóbica estructura del edificio Nakatomi. Un guión rozando la perfección al que no le encuentro nada a faltar. Se han rodado kilómetros de películas de éste tipo, pero ninguna ha sabido estar a la altura.

La Jungla de Cristal fue la piedra filosofal de un esquema de película que se ha repetido hasta la saciedad, Speed, Air Force One, Alerta Máxima… diferentes escenarios, pero misma idea.

Tal vez no sea una obra maestra en cuanto a fotografía, o en cuanto a efectos visuales. Quizás tampoco se merezca un oscar al mejor actor ni a la mejor banda sonora. Pero una cosa esta clara, muchos cineastas de hoy en día que se dedican a coleccionar galardones obtenidos en la decadente y cada vez menos fiable academia de los Oscars, deberían tomar buena nota y aprender de una vez por todas, que el espectador medio quiere películas entretenidas y no guiones enrevesados.

Para aquellos que no la hayáis visto aún, no os arrepentirèis.

yippie kay yay mother fucker!!!

domingo, 15 de noviembre de 2009

Knowing

Después de un par de semanas apartado del blog, me he decidido por una película que vi hace un par de meses y que ya tenía ganas de comentar. Como ya he dicho en otras ocasiones, ya no hay nada nuevo (o casi nada) en la industria de Hollywood, pero es que realmente me asombro cada vez que tengo entre manos lo que llaman una “nueva producción”.

Knowing (Señales del futuro), protagonizada por Nicolas Cage, nos presenta una historia dentro del género “hay que destruir la tierra de la forma más espectacular posible”. Después de Armagedon, Deep Impact, El dia de Mañana, etc, pensaba que las películas catastrofistas habían pasado ya al olvido en la década de los 90.

¡¡¡Pero no!!! Ahora que tenemos técnicas informáticas espectaculares, hay que rescatar este género, ya que puede ser una buena máquina de hacer dinero con el espectador medio.

Parece que Alex Proyas le ha cogido el gustillo a dirigir películas de ciencia ficción (Dark City, I Robot, etc.). Sin embargo, gran parte de su magia se pierde con ésta superproducción. A pesar de que el comienzo de la cinta se presenta bastante interesante y parece atraparte, el filme comienza a perderse entre números, astrología y espectaculares escenas de accidentes de metro y aviación, para conducirnos hacia un previsible y ridículo, además de innecesario final. Las ideas en lugar de fluir, van saltando de un lugar a otro resultando en una calamidad.

De comenzar siendo una historia de sucesos paranormales al más puro estilo X-Files, de repente da un giro sin previo aviso hacia el más repetitivo y conocido estilo Sci-Fi, con extraterrestres y naves espaciales que parecen copiadas del infame remake de Ultimatum a la Tierra.

Así mismo, no debemos dejar de lado la mediocre actuación de Nicolas Cage, que ha conocido tiempos mejores en aquellas producciones en las que no tenía esa constante cara de alucinado. Atrás quedaron grandes interpretaciones como en Face-Off, La Roca, o si me apuras, incluso en Con-Air.

No me quiero extender demasiado con ésta reseña ya que no merece la pena. Y quien no me crea, que lo compruebe por sí mismo. Un buen comienzo, una historia muy larga, y demasiada complicación en el guión inicial para al final terminar en la gran decepción.

El interés y el suspense se van perdiendo a medida que se te van acabando las palomitas. Altamente recomendada para los fans del repetitivo cine de catástrofes, pero sin Bruce Willis para salvar el planeta.

Un saludo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Star Wars - The Phantom Menace

Antes de comenzar me gustaría dejar claro que yo me considero un gran admirador de la saga Star Wars y que al igual que muchos fans de dicha colección, no me canso de ver cualquiera de sus entregas una y otra vez. No obstante, voy a intentar escribir éstas reseñas de una forma objetiva y desde un punto de vista meramente cinematográfico, intentando dejar a un lado los gustos personales.

Pues bien, hoy comenzamos con La amenaza Fantasma, la primera (o la cuarta, según se mire) entrega de la colección de George Lucas. En esta cinta, Lucas retoma la dirección de una historia de hace más de 30 años y al igual que ocurre en infinidad de producciones, volvemos a caer en el ya demasiado utilizado “Star Wars begins”, aunque en este caso no sea parte del título.

El propósito inicial es presentarnos personajes, mundos y conceptos que aparecen o se mencionan en los episodios IV, V y VI (de los cuales ya hablaremos) y que realmente no quedan demasiado claros. Se nos presenta la Orden Jedi y su funcionamiento, el Consejo Jedi, el Senado, se explica el uso de la Fuerza y cómo algunas personas son susceptibles de ser más poderosas que otras.

La historia gira en torno al que en las últimas entregas pasa a ser el personaje por excelencia, Darth Vader, encarnado en este caso por un niño de 8 años llamado Anakin Skywalker. Su procedencia casi milagrosa o mesiánica “concebido por los midiclorianos”, resulta un poco fuera de lugar ya que este término no aparece para nada en las precuelas.

Lo más curioso es que después de dos décadas esperando la nueva trilogía, cuando La Amenaza Fantasma fue estrenada en 1999, las críticas comenzaron a llover incluso de boca de los más fanáticos. Algunos aspectos que deberían haber creado un poco de suspense e intriga son demasiado evidentes hasta para los menos interesados por la historia. Hasta el más despistado se daría cuenta que Palpatine y Darth Sidious son la misma persona. Otro aspecto que también recibió múltiples críticas de los más puritanos (creo que se pasan de la raya) fue el porqué Anakin es al final aceptado como aprendiz Jedi cuando todos en el Consejo ven que hay algo “raro” en el.

La cinta, está cargada en exceso de efectos especiales que camuflan en todo momento diálogos simples y absurdos, así como otros excesivamente filosóficos y cargantes. La historia es demasiado enrevesada, con demasiados matices políticos que hacen que el espectador no avezado en la jerga galáctica se pierda. El interés de Lucas en mostrar de lo que es capaz a nivel digital y de efectos especiales deriva en un descuido total de los personajes, que resultan vacios y menos realistas que los de las primeras entregas. Incluso el tan experimentado Liam Neeson como Qui Gon Jin está lejos de su mejor interpretación.

Sin embargo, también hay algunos elementos ingeniosos en la película. La música del gran John Williams es excelente como siempre, la carrera de vainas si no fuera por su insufrible duración tiene su gracia, el vestuario masculino no está mal, pero tal vez un “poquito” recargado en el caso de Padme que en ocasiones parece una Fallera Valenciana.

La escena que hace que la película no se caiga por sí sola es el combate final entre los dos Jedis y el Sith Lord Darth Maul que es fantástica, con una coreografía muy bien ensayada y un fondo musical que le da la fuerza necesaria.

Una historia demasiado forzada, floja y que si bien no llega a aburrir en ningún momento (aunque la carrera de vainas casi lo consigue) está lejos de ser lo que los fans de esta saga esperaban. Un 10 en efectos especiales y un suspenso en guión y dirección, como ya viene siendo típico en las últimas grandes producciones.

Hasta la siguiente entrega…..¡Que la Fuerza os acompañe!