Después de hacer una maratón, con las cuatro entregas del tirón, lo menos que puedo hacer es dedicarle unas palabras a esta gran colección. No obstante no quiero que sea un artículo muy largo y por tanto iré por partes. Hoy dedicaré este espacio a la primera entrega.
La Jungla de Cristal, nacía de la mano de McTiernan a finales de los 80, con un muy joven Bruce Willis, recién salido de Luz de Luna, encarnando al ya mítico John McLane, el personaje de su vida, el cual, con menos pelo pero con más dureza vuelve a retomar una década después. Pero ya hablaremos de ello en otra ocasión.
La receta para ésta entrega fue sencilla. Un grupo de terroristas toman un edificio con 30 rehenes dentro, un solo hombre se ha escapado y ahora todo depende de él. Acción a punta pala, diálogos sencillos, mucho humor y mala leche, disparos y sangre, resultando en una película que hoy en día hasta el propio director se asombra de su éxito.
Alan Rickman, entonces más conocido por ser “el malo de Robin Hood” que por el Profesor Snape, es Hans Grüber, un elegante villano, un “ladron extraordinario”, como el mismo dice, que le da a la cinta ese toque refinado, y relajado que Bruces Willis no tiene.
A lo largo del filme, la tensión y la atención del espectador va creciendo a medida que uno se mete más y más en la claustrofóbica estructura del edificio Nakatomi. Un guión rozando la perfección al que no le encuentro nada a faltar. Se han rodado kilómetros de películas de éste tipo, pero ninguna ha sabido estar a la altura.
La Jungla de Cristal fue la piedra filosofal de un esquema de película que se ha repetido hasta la saciedad, Speed, Air Force One, Alerta Máxima… diferentes escenarios, pero misma idea.
Tal vez no sea una obra maestra en cuanto a fotografía, o en cuanto a efectos visuales. Quizás tampoco se merezca un oscar al mejor actor ni a la mejor banda sonora. Pero una cosa esta clara, muchos cineastas de hoy en día que se dedican a coleccionar galardones obtenidos en la decadente y cada vez menos fiable academia de los Oscars, deberían tomar buena nota y aprender de una vez por todas, que el espectador medio quiere películas entretenidas y no guiones enrevesados.
Para aquellos que no la hayáis visto aún, no os arrepentirèis.
yippie kay yay mother fucker!!!


