jueves, 24 de marzo de 2011

The Shining

Debo admitir que no me considero un fan de Kubrick y de hecho, sus películas me resultan en ocasiones pesadas ya que es un director muy dado a realizar tomas largas de un mismo plano, con lo que al menos a mi me resulta un poco cargante.

No obstante, la película que nos ocupa hoy me dejó un muy buen sabor de boca si bien no comparto la opinión de todos aquellos que no dudan de tildarla de obra maestra sin pestañear. Lo que sí que es cierto, es que The Shining ya desde el comienzo presenta una trama muy atractiva que hace que el espectador quede atrapado delante de su pantalla.

El éxito de ésta producción, además de su rodaje como decíamos al más puro estilo Kubrickiano, con planos largos y sin cortes, se basa en la combinación de sonidos, música e imágenes, cargadas de gran tensión y suspense.

Así mismo, Kubrick en esta película introdujo un novedoso sistema de grabación, la SteadyCam, que permitía mucha más libertad de movimientos y que permitió rodar de manera espléndida la escena del laberinto.

Las interpretaciones de los personajes, si bien son brillantes, también son el punto negativo de la película. Me explico. Jack Nicholson realiza un magnífico trabajo como Jack Torrence, con una capacidad magistral de imbuirse en su personaje y mostrar y transmitir al espectador casi sin querer una locura aterradora. Sin embargo, precisamente el hecho de que Nicholson ya por naturaleza tenga cara de loco, hace que su transformación en el hotel, no provoque sorpresa alguna. Tal vez Gary Oldman hubiese quedado mejor en el papel, quién sabe.

Por otro lado, tanto Shelley Duvall como Danny Lloyd están un poco infrautilizados, aunque nada negativo destaca de su interpretación. Shelly Duvall consigue presentarnos una de las mejores caras de terror y pánico que yo he visto nunca en una película.

En definitiva una buena película de terror, suspense o como se le quiera llamar, que ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo y mantenerse como un gran referente del género.

Apta para todo aquellos que les gusta pasar los fines de semana en hoteles de montaña.