“Colombo”, “Se ha escrito un Crimen”, “Hercule Poirot”, “Rex”. Si desde luego hay algo que sobra hoy en día, son series policiacas en las que hemos visto de todo, bueno y malo. Escritoras que atrapan asesinos, perros policía, detectives con bigote, detectives con puro y gabardina, y todo tipo de argucias televisivas y comerciales que han mantenido vivo el género policiaco y que han tenido su momento de gloria en la pequeña pantalla en algún momento de su existencia.
Hace algún tiempo, la BBC anunció el regreso del detective inglés más conocido de todos los tiempos. Efectivamente el 221B de Baker Street dejaría de estar vació. No obstante, ésta vez debemos dejar de lado la Inglaterra Victoriana para centrarnos en un Londres muy actual en el que los carros de caballos han sido substituidos por taxis y los telegramas por los mensajes de texto. Os imagináis al hombre de la gorra con su pipa y gabán por el Londres del Siglo XXI? Yo os he de admitir que no podía imaginármelo. No obstante éste cambio es mucho más sencillo de lo que parece si la gorra, el gabán y la pipa, las cambiamos por un abrigo, una bufanda y un Smartphone. Así es como la BBC nos presente al nuevo Sherlock Holmes.
A primera vista, una idea moderna que en un principio podría incluso parecer descabellada y que seguro que sin la perfección de la BBC, y en manos de algún director de la nueva “hornada” de Hollywood hubiera resultado en un fracaso absoluto.
Yo me fui uno de los escépticos que no podía creer que esta nueva idea pudiera derivar en algo bueno, pero después me resultaba difícil apartar los ojos de la pantalla ya que esta miniserie atrapa desde el primer momento.
Los dos protagonistas resultan impecables. Benedict Cumberbatch pone cara y ojos a un Sherlock Holmes inteligente, obsesivo, y que interpreta su papel del personaje literario de forma magistral y que nada tiene que envidiar al predecesor del siglo XIX. El papel del fiel e inseparable Dr. Watson recae en Martin Freeman. Un soldado retirado que ha cambiado su libreta de notas por un blog en el que publicar las aventuras de su compañero.
En definitiva, una apuesta arriesgada en la que nada estaba asegurado, pero que después de tres episodios de 90 minutos ha conseguido un gran éxito y un buen número de seguidores, lo que asegura una segunda temporada, que al menos yo, espero con ansia.

