viernes, 28 de mayo de 2010

Big Fish

Apenas comienzo a escribir estas palabras, me doy perfecta cuenta de que en el artículo de hoy, contradiré muchas cosas que he escrito en anteriores reseñas. Siempre que he hablado de Tim Burton ha sido para destripar sin piedad sus creaciones. No obstante, hoy no es ese día.

Hace poco tuve la ocasión de ver dos cintas de éste director., y quería comentar Sleepy Hollow, película la cual me fascinó. Según la acabé de ver dije “ésta la comento”. No obstante, al día siguiente vi otra la cual me fascino todavía más: BigFish.

Siempre me han gustado mucho los cuentos y las historias fantásticas, en las que la fantasía y la realidad se combinaban de una forma tan sutil, que llega un momento en el que es difícil distinguir la una de la otra.

Uno de los aspectos que más me gusta de ésta película, es que a pesar de ser de Burton, no está rodeada de la clásica “oscuridad” y “neblina Londinense” que envuelve a los productos Burtinianos.
Para mi sorpresa, esta cinta se encuentra llena de luz, fantasía, de narraciones entrañables, metáforas y llena de humanidad. No me ha dejado de sorprender esta otra faceta más alegre de éste director.

Esta oda al “cuenta cuentos” puede parecer a primera vista la típica película sensiblera de turno de un domingo por la tarde en antena tres. La típica para toda la familia que se suele decir. En cierto modo no está lejos de ser así, ¿pero hay alguna norma que diga que una película tenga que ser compleja para ser buena?.

Al espectador se le presenta un cuento de dos horas sobre la vida, la cual es mostrada por Burton en una mezcla nada desagradable de momentos dramáticos con otros llenos de romanticismo o situaciones surrealistas y mágicas.

La puesta en escena es fantástica, colores intensos, vivos y alegres y la actuación de Ewan McGregor y Albert Finney es excelente, en el papel del “cuenta cuentos” con distintas edades.

Sin duda lo mejor de la película es su final, y no precisamente porque uno quiera que la película se acabe, sino por ser el final más emotivo y entrañable que se haya visto en una película en los últimos años. Me quito el sombrero ante un final que estoy seguro habrá arrancado lágrimas incluso a la gente con espíritus más duros.

Un regalo para la vista, que no os podéis perder.